«Me siguen, me vigilan día y noche, pero a mí nadie me va a echar de mi barrio». Modesto Fernández, militante del PP en Bilbao, se muestra firme, decidido a no cejar ante la presión de la izquierda abertzale y los ataques de los radicales, que el pasado jueves quemaron parte de su coche con un 'cóctel molotov' en el barrio de Santutxu. Era el «enésimo» atentado que sufre en la última década, diez años plagados de amenazas que, confiesa, han «destrozado» su vida.
El afiliado popular representa a su partido en el Consejo de Distrito. Para Fernández, el último ataque no es nada nuevo. La cafetería que regenta en la zona también ha ardido ya tres veces en diez años. Él intenta que su establecimiento renazca, pese a que semanalmente soporta ante su puerta concentraciones en las que increpan y hasta escupen al dueño y los clientes del bar. También recibe llamadas telefónicas, reproches e insultos en plena calle. «Ya he perdido la cuenta de las agresiones; contarlas sería un calvario», asegura.
Tras aparecer en televisión junto a José María Aznar en la visita que el ex presidente hizo a Bilbao en 1999, el nombre de Modesto Fernández comenzó a surgir en pasquines amenazantes por Santutxu. Ese mismo año, ETA lo incluyó entre sus posibles objetivos y su vida dio un vuelco. «Mi familia se ha desecho por su culpa», relata. «Me he divorciado, mi ex mujer sufre trastornos psicológicos y mi hija tuvo que irse fuera». También ha perdido su rutina. Con escolta desde el año 2000, «nunca te acostumbras a mirar los bajos del coche y todas las esquinas. Ahora me han puesto tres contenedores delante del negocio... No se si no habría otro sitio para instalarlos», lamenta.
Apoyos en la intimidad
Pese a todo, Modesto Fernández no se esconde. Gallego de nacimiento lleva 36 años afincado en la capital vizcaína y no piensa moverse «jamás». «Eso sería darles la razón», sentencia el militante popular.
Pese a que su cafetería pierde clientela con cada incidente «por miedo», muchos asiduos «me apoyan en la intimidad. Prefiero esos gestos», reconoce. Entre los políticos, concejales del PSOE y del PP en Bilbao le han mostrado su solidaridad esta semana personalmente. También Antonio Basagoiti y otros representantes populares le han telefoneado. De quien no espera noticias es del PNV. «Nunca han llamado y no creo que lo hagan después de tanto tiempo», asegura.