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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Cultura

Literatura, Nuevos formatos

Los audiolibros se ponen al día gracias a la tecnología y ganan terreno a pesar de las reticencias de las grandes editoriales, que no se animan a invertir en ellos
03.08.08 -

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Libros para escuchar
Los audiolibros están ganando, poco a poco, cada vez más adeptos./ EL CORREO
Los audiolibros están saliendo en España, poco a poco, del baúl de los recuerdos. ¿Se acuerdan de los LP de antaño con el cuento de 'Los tres cerditos' o 'Pinocho'? ¿O de las casetes con la voz cansina y gangosa de Neruda murmurando aquello de 'Puedo escribir los versos más tristes esta noche...'? Qué tiempos. Y ahora resulta que un puñado de pequeñas empresas 'online' se han propuesto dar el espaldarazo definitivo a un producto que jamás tuvo el favor del público en este país. Al menos, hasta ahora... «A pocos les entusiasmaba la idea de tener que darle cada dos por tres la vuelta al disco o la cinta; y luego quedarse sentado, a media luz, con un coñac en la mano», reconoce con un punto de sorna Victoria Mesas, gerente de la empresa Escuchalibros. Pero, nada, el panorama se está animando: los archivos MP3 han revolucionado el mundo del ocio.
En un iPod pueden tener cabida 1.000 horas de lectura grabada ininterrumpida; basta con hacer 'clic' para dejar atrás un capítulo. Y el aislamiento es perfecto: usted se pone los auriculares y puede tumbarse en la cama o levantarse y prepararse un café, sin perder en ningún momento el hilo. Irá de aquí para allá tranquilamente, sumergido en otro mundo y tan feliz. Aunque, a veces, cuando el narrador murmure 'en momentos tan terribles como éste una madre querría levantarse de su tumba...', le toque frenar en seco. Por poner un ejemplo. Y es que hay libros como 'Los Miserables', de Víctor Hugo, que deben escucharse casi sin respirar.
Adictos al 'run-rún'
Según las últimas tendencias de la moda y consumo, esto es lo ideal para mucha gente después de una jornada agotadora de trabajo: se mueren de ganas por desconectar pero huyen del silencio. Por eso nada más quitarse la chaqueta y los zapatos, encienden el equipo de música mientras hacen la cena. El imperio de los sonidos no tiene fronteras: desde Moscú hasta Quito pasando por Burgos, hay una legión de adictos al 'run-rún' de fondo. Y si encima te cuentan una historia, la soledad se vuelve todavía más llevadera.
Jordi Galín, responsable de márketing de Random House Mondadori, ve en todo esto un filón muy apetecible: «Los archivos MP3 ofrecen muchas posibilidades. Hay periódicos como 'Financial Times' que permiten la descarga de columnas leídas por los propios autores. Y es una gozada; se pueden escuchar en el metro, en la cafetería del aeropuerto o sentado en el borde de la piscina. ¿Por qué no nos animamos con los audiolibros? Bueno, de momento no es algo que nuestra editorial se plantee a corto plazo». Está claro. Las grandes firmas del sector se resisten a explotar esa veta virgen; nadie se atreve a dar el primer paso. O todos o ninguno, ésa es la consigna para pisar suelo firme y no sufrir un descalabro económico. Con la clientela, nunca se sabe.
Miedo al batacazo
Todavía retumba el batacazo que se dieron Alfaguara y Círculo de Lectores hace diez años; son muchos los audiolibros que siguen acumulando polvo en los sótanos de los almacenes. ¿Cuál fue la razón del fracaso? ¿Poca variedad de autores? ¿Falta de colaboración de las grandes superficies, que no tenían una sección especial? ¿O lisa y llanamente, escaso interés del gran público? La única certeza es que producir un audiolibro de alta calidad puede costar unos 30.000 euros, y el miedo a la piratería no motiva a nadie.
Sólo empresas modestas como Audiolibro.es y Escuchalibros se animan a tomar la iniciativa y sacan adelante grabaciones en CD de una o dos horas con actores jóvenes o locutores de prestigio. Un registro que supone una inversión de entre 3.000 y 6.000 euros. «Y lo vendemos al precio de un CD normal o incluso más barato», apunta María Vilar, directora comercial de Audiolibro.es. Con el 'plus' de que el IVA es del 16%, como corresponde a cualquier CD, y no el 7% que se aplica a los libros. No lo tienen fácil, pero cuentan con un público fiel que les permite ir aumentando, poco a poco, las existencias de su catálogo.
Audiolibro.es dispone de más de 350 títulos -muchos son registros con voces latinoamericanas- y se permite curiosidades como la grabación de la Constitución Española con el prestigioso locutor de RNE Rafael Taibo. Su catálogo incluye desde 'Harry Potter y la piedra filosofal' hasta 'La metamorfosis', 'El Quijote', 'Veinticuatro horas en la vida de una mujer' o 'La ley del karma'. Un cajón de sastre al que se asoma una clientela variopinta: «Padres que les ponen a sus hijos cuentos en los trayectos largos en coche, para que no se desmadren demasiado; ejecutivos que buscan manuales de autoayuda; personas mayores con problemas en la vista y unos cuantos que 'hacen oído' con los audiolibros en inglés».
En términos generales, no obstante, apenas se hacen notar: rondan el 1,1% de la facturación total del sector editorial, mientras que en EE UU y Alemania alcanzan el 8%. «Faltan socios e inversores que nos respalden», se queja Jorge Lis, gerente de Audiocoleccion.com, una firma especializada en motivación empresarial y desarrollo personal. Esta indiferencia contrasta con el mercado internacional: Amazon -la compañía estadounidense de comercio electrónico- no ha dudado en comprar la página web Audible, que ofrece más de 200.000 horas de archivos sonoros, entre los que hay obras de Stephen King, John Grishman y Jane Austen, además de secciones de periódicos como 'The New York Times' y 'The New Yorker'.
En el mundo anglosajón, la tradición de los audiolibros ha cobrado un auge imparable gracias a las nuevas tecnologías. La iTunes Music Store -el servicio de música 'online' número uno del mundo- abarca más de 10.000 grabaciones de textos en inglés y no faltan portales gratuitos como LibriVox, donde se aspira a ofrecer en inglés todos las obras de dominio público (libres de derechos de autor). Y mientras tanto, en España nadie se atreve a tirarse a la piscina. «¡Es que no tendría sentido! Es un fenómeno que difícilmente podría reproducirse en nuestro país. Aquí la gente prefiere escuchar la radio en el coche; y en casa, hombre, repantingarse en el sillón para oír una grabación...; no lo veo, la verdad, no lo veo», repite Antonio María Ávila, director ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España.
Abriendo brecha
A pesar de las reticencias y temores, siempre hay quien se atreve a abrir brecha: la empresa Libro Móvil vende audiolibros a través del teléfono. «Somos pioneros a nivel mundial. No hay más que acceder a Internet desde el móvil y teclear wap.libromovil.es o bien entrar en nuestra página web (www.libromovil.es) y seguir las indicaciones», explica Gustavo Rodríguez, director general de la compañía. Entre sus éxitos, destacan un curso de inglés, 'El fantasma de Canterville', de Oscar Wilde, y el manual 'Eficacias de estrategia emocional'. Ofrecen 400 títulos y cobran 0,50 céntimos por cada diez minutos de escucha.
El mercado está abierto y se van tomando posiciones. ¿Cuál será la próxima jugada? Quién sabe. Los audiolibros aguardan su momento en España; todavía es un mundo por descubrir en estas latitudes. Nada que ver con el panorama en lengua inglesa. El hábito de leer en voz alta la Biblia después de cenar en EE UU y la gran afición por el teatro en Reino Unido han dejado huella. Así se entiende que las grabaciones con las voces de Jeremy Irons o Hugh Laurie (sí, el doctor House) se hayan ganado un hueco en las bibliotecas de muchos hogares angloparlantes. Y que haya joyas como 'Alicia en el País de las Maravillas' con un Christopher Plummer en estado de gracia (sí, el capitán Von Trapp de 'Sonrisas y Lágrimas'), que se las arregla para interpretar a todos y cada uno de los personajes. Los anglosajones tienen claro que a los niños les gusta que les cuenten historias. Y a la mayoría de los adultos, también.
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