La programación teatral del Principal para la semana de fiestas que comienza el lunes se compone de tres comedias, quizá el mejor género posible para unos días en los que los vitorianos se tomarán unas vacaciones de sus propias vidas, olvidándose de sus problemas. La encargada de abrir boca, los días 4 y 5 de agosto, será 'Buscando a Hillary', una retorcida comedia con tintes psicológicos, una reflexión sobre la crisis de los cuarenta desde un punto de vista femenino y, por supuesto, en clave de humor.
La protagonista, Blanca Marsillach, define la obra como «comedia dentro de un drama». Cree que hará que los espectadores se pregunten acerca del sentido de sus vidas, «¿Qué he estado haciendo hasta ahora?, ¿Por qué dejaría de hacer esto otro?...». Marsillach, que estará acompañada en el escenario por los actores Fran Sariego y Miguel Foronda, es Hillary, una abogada de éxito que, sin embargo, siente que su existencia está vacía. «Sospecha que existe una forma mejor de vivir, y se lanza a buscarla».
La actriz comentó durante la presentación que trabajar con Esteve Ferrer ha sido para ella «una experiencia única». «Nunca me habían dirigido tan bien, y he descubierto en mí una actriz distinta».
Wilbuck o el ego
Durante su particular camino de vuelta a la cordura, Hillary se encuentra con un obstáculo inesperado: su propio ego, personificado en Wilpuck, «un pelma que no desaprovecha la ocasión de decirle a Hillary qué es lo correcto y qué lo equivocado». «Wilpuck es la representación de nuestras dudas, también de aquellas personas que influyen en nuestra vida, de esos que no nos dejan decidir por nosotros mismos». Así pues, Hillary tendrá que enfrentarse a lo que tiene dentro, a sus temores, a sus fobias y, sobre todo, a Wilpuck, a su ego.
El director, Esteve Ferrer, la define como «una obra dramática, ya que muestra a una persona que no sabe controlarse, pero que está tratada con sentido del humor y desdramatizada, para que el público pueda identificarse con ella». «Muestra la incoherencia de los seres humanos. Habrá momentos en los que los espectadores no van a saber de qué se ríen, y es que, en ocasiones, nos reímos de las desgracias de las demás aunque sepamos que son cosas que podían habernos pasado a nosotros», apostilla Ferrer. «La historia, además, tiene un desarrollo muy novedoso, ya que los espectadores verán una realidad (lo que está pasando en el escenario), y de repente, no sabrán si están dentro de otra realidad o si todo forma parte de un sueño», señala.
La obra estará de gira a lo largo de los próximos meses por toda la geografía española, y sus responsables no descartan que se represente también en Estados Unidos.