Un equipo de intervención en helicóptero del Gobierno de Cantabria localizó ayer el cuerpo sin vida del médico vitoriano Julio Ruiz de Gordejuela, desaparecido la mañana del jueves en los alrededores de Castro Urdiales. El cadáver se encontraba en un acantilado cerca del núcleo urbano de Cérdigo, pedanía de esta última localidad santanderina.
La víctima, de 48 años y endocrinólogo del vitoriano hospital Santiago, se encontraba de vacaciones en Cérdigo, donde residen algunos de sus familiares. Éstos le trasladaron la mañana del jueves al pueblo cántabro de Allendelagua para realizar una ruta que le llevaría de regreso hasta Cérdigo. Sobre las 18 horas, al ver que no regresaba, sus familiares alertaron al servicio de emergencias de Cantabria, que activó inmediatamente un dispositivo en el que participaron equipos de intervención de la Guardia Civil, del Gobierno regional y de la Agrupación de Protección Civil de Castro Urdiales. También colaboraron en el rastreo varios parientes del excursionista.
A las 22.15 horas se levantó el dispositivo por la falta de luz, que hacía imposible proseguir con la búsqueda, y se reinició a primera hora de la mañana de ayer. En esta ocasión el operativo se vio reforzado con voluntarios de la Agrupación de Protección Civil de Colindres, efectivos de la Guardia Civil que acudieron con perros de rescate y un equipo de psicólogos especializados en este tipo de situaciones para asistir a los familiares.
En un acantilado
Sobre las 17.20 horas el equipo de intervención del helicóptero del Gobierno regional avistó el cuerpo de la víctima a los pies del monte Cerredo. El hombre se había despeñado en un acantilado cercano al núcleo urbano de Cérdigo, un lugar cubierto de helechos que dificultaban su localización. Un médico y un rescatador descendieron hasta el lugar para comprobar en qué estado se encontraba la víctima. El sanitario sólo pudo certificar la muerte.
El juez de guardia procedió al levantamiento del cadáver hacia las 18.20 horas y fue trasladado al hospital universitario Marqués de Valdecilla, en Santander.
Los familiares de la víctima aseguraron que era «un excursionista con experiencia» y que gozaba de una buena forma física. Sin embargo, admitieron que no conocía la zona.