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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Mundo

CUBA

Dos años después de abandonar el poder por enfermedad, Fidel Castro sigue sin aparecer en público aunque mantiene su influencia sobre la vida política cubana

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Comandante en la reserva
Fidel Castro conversa con Hugo Chávez, presidente de Venezuela, en presencia de su hermano Raúl. / AP
La noche del 31 de julio de 2006 el informativo estelar de la televisión cubana dejó a todos boquiabiertos: el presidente Fidel Castro anunció que delegaba provisionalmente todas sus funciones en su hermano Raúl y otros seis hombres de su confianza a causa de una grave afección intestinal, de la que debía ser intervenido de urgencia. Dos años después, su renuncia es definitiva y no ha aparecido nunca más en público, aunque a través de Internet y los medios de comunicación locales sigue manteniendo su poderosa influencia sobre la isla caribeña.
«Desde que se enfermó habla más que antes, y desde luego mucho más que su hermano», declara Valentín, mientras sirve gasolina a un vehículo en el surtidor en el que trabaja.
Durante la primera etapa de alejamiento se supo poco del Comandante. Los festejos por su 80º cumpleaños se pospusieron hasta diciembre y al final se celebraron sin su esperada reaparición. El 27 de marzo de 2007 escribió la primera 'reflexión del comandante en jefe'. Entre opiniones sobre actualidad internacional, críticas a su principal enemigo, el presidente George W. Bush, o al uso de maíz para producir etanol como combustible, intercaló noticias sobre la evolución de su salud: estuvo al borde de la muerte, fue intervenido quirúrgicamente en varias ocasiones y disponía de tiempo para hacer ejercicios de recuperación.
Las visitas de su amigo y discípulo Hugo Chávez, de Luiz Inácio Lula da Silva, de altos funcionarios chinos y de su fraternal Gabriel García Márquez, entre las más destacadas, sirvieron para mostrar su imagen en la pequeña pantalla, primero demacrado, luego más repuesto, pero flaco, y casi siempre en pijama y con un chándal con los colores de la selección nacional. Muchas veces sus apariciones se producían tras una etapa de silencio sepulcral que en el extranjero se atribuía a que estaba muerto.
Rumores de regreso
Su reelección como diputado el pasado diciembre atizó los rumores sobre un posible regreso al ejercicio activo del poder. Sin embargo, en febrero confirmó su retirada definitiva. Aseguró que desde entonces sería «un soldado de las ideas» y que firmaría sus ensayos -que en ocasiones reflejaban puntos de vista opuestos con las medidas que empezaba a aplicar su hermano menor- como 'compañero Fidel'.
Entre cartas, reflexiones, artículos y mensajes ha publicado a partir de entonces cerca de 150 notas, 43 de ellas desde febrero pasado. En sus textos, que de un tiempo a esta parte aparecen primero en la web cubadebate.cu -sin opción a recibir comentarios- y luego se reproducen en los otros medios oficiales, defiende su derecho a comunicarse. «No deseo molestar, pero vivo y pienso», sostenía en junio. «Escribo porque sigo luchando y lo hago en nombre de las convicciones que defendí toda mi vida», añadía.
El 24 de febrero el general Raúl Castro era confirmado por la Asamblea Nacional como presidente de pleno derecho del Consejo de Estado y de Ministros. Atrás quedaban dieciocho meses en los que desde la interinidad asumió la situación. Primero con cautela, luego agarrando el toro por los cuernos al hablar sin tapujos de los problemas cotidianos expresados en reuniones de barrio y de centros laborales.
Asumió que el salario es bajo, que «se trabaja poco», que el transporte estaba colapsado. Dijo que había que hacer «cambios estructurales y de concepto» que aumentarán la esperanza entre los cubanos de una mejora en su calidad de vida. Dos años después, la crisis internacional ha hecho que las reformas se aparquen. Pero se permite la venta de DVD y microondas, el alojamiento en hoteles y el alquiler de coches, unas medidas que sólo benefician a quienes tienen ingresos en divisas.
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