Los precios no dan respiro. En julio superaron los peores pronósticos y subieron hasta la tasa anual del 5,3%, dos décimas por encima de la alcanzada un mes antes. El dato conocido ayer es provisional y corresponde al Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) elaborado para España por el Instituto Nacional de Estadística (INE) con criterios homogéneos para toda la zona euro. Se trata del nivel más alto desde que se comenzó a elaborar la serie histórica en enero de 1997.
Los principales motivos de la escalada radicaron de nuevo en el coste del petróleo. En julio, el precio del barril ha llegado a máximos históricos al rebasar los 147 dólares, aunque en las últimas dos semanas ha empezado a abaratarse hasta rondar los 120 dólares. También se deja notar el tirón de los alimentos básicos por la creciente demanda internacional y el comportamiento especulativo de los agentes en determinados mercados, y la subida de las tarifas eléctricas. El pasado lunes el vicepresidente económico, Pedro Solbes, avanzó que la tasa de inflación todavía podría registrar algún repunte en julio y agosto para comenzar a moderarse en septiembre.
La elevada inflación incorpora esta vez un elemento negativo añadido. El diferencial con la zona euro, donde el índice armonizado se situó en el 4,1%, ha subido hasta 1,2 puntos, lo que resta competitividad a los productos españoles.
La evolución media de los Quince aparece cada vez más distante del objetivo del 2% marcado por la autoridad monetaria europea como referencia para cumplir el mandato de velar por la estabilidad de los precios. En realidad, ese utópico listón se superó en septiembre de 2007 y no ha habido marcha atrás a partir de ese momento.
A medio plazo, el descontrol de los precios tendrá también influencia en las cuentas de la Seguridad Social, que tendrá que actualizar las pensiones con la inflación del mes de noviembre en todo lo que ésta supere el 2%. Por cada décima de diferencia, el organismo tendrá que pagar un total de 72 millones de euros en atrasos y otros 72 para consolidar la subida para el año que viene.
Reacciones
La patronal CEOE propuso ayer como remedio la liberalización de todos los sectores. A su juicio, la subida del IPCA es «muy negativa» para España, e insta a las autoridades económicas a que «confíen más en los mercados» y a que intervengan «lo menos posible».
Los líderes de CC OO y UGT, José María Fidalgo y Cándido Méndez, se apresuraron a advertir de que esta situación resta competitividad a las empresas y a desvincularla tajantemente de la evolución de los salarios. Ambos resaltaron la importancia de mantener cláusulas de revisión en los convenios para evitar la pérdida de capacidad adquisitiva de los asalariados.
Desde el principal partido de la oposición, el presidente del PP, Mariano Rajoy, consideró un «dato muy negativo» la evolución del IPC armonizado y pidió al Gobierno que reflexione y que «tome decisiones».