El nuevo Museo de Arqueología, levantado en la calle Cuchillería, ya ha enfilado su recta final. Todo un respiro para un proyecto marcado por su mal fario. La Diputación ha recepcionado las obras y si las previsiones no vuelven a quedarse en papel mojado, el edificio que está llamado a ser uno de los referentes del Casco Medieval abrirá sus puertas a final de año. Pero a medida que llega la fecha, también empieza a concretarse el coste del proyecto, y aquí el balance no puede ser más negativo. Según las cifras que maneja la Diputación, los 6,2 millones de euros presupuestados en diciembre de 2003 se dispararán hasta los 9,5, una desviación del 55%.
Pese a que el Gabinete Agirre se empeña en incluir este sobrecoste en el apartado de las «herencias» económicas recibidas del PP, durante su mandato se han producido una serie de hitos que también han redundado en ese desvío. Sobre todo, destaca la sucesión de varios robos de las planchas de bronce que decoran las fachadas del 'cofre' diseñado por el arquitecto navarro Patxi Mangado. Un proyecto, por cierto, ideado hace ya ocho años, fecha en la que ganó el concurso impulsado por el Gabinete Rabanera (PP).
Varios han sido los contratiempos que han tenido que afrontar los últimos gobiernos forales. Al retraso inicial de la primera adjudicación de las obras, le siguieron los problemas surgidos con la primera empresa a la que se le asignaron los trabajos, la firma catalana Comsa. La cancelación del contrato estuvo motivada por los «continuos retrasos» que acumulaba y, por ende, sus correspondientes incumplimientos del contrato.
Los trabajos, adjudicados en diciembre de 2003 por 6,2 millones, quedaron paralizados en marzo de 2006. No fue hasta finales de noviembre cuando la Diputación volvió a adjudicar la ejecución del museo a la Unión Temporal de Empresas (UTE) integrada por Dragados y Sarkis Lagunketa. Las obras, sin embargo, no empezaron hasta el 15 de febrero de 2007. El plazo pactado era de ocho meses. Era, porque el edificio no fue recepciono por el servicio foral de Arquitectura hasta hace apenas 30 días, es decir, nueve meses después de lo previsto.
40.000 piezas
Los responsables de la Diputación no dudan en tirar de ironía para referirse al nuevo museo como un «proyecto gafado». Y es que a las trabas administrativas surgidas en los últimos cinco años hay que sumar otros tantos impedimientos. Primero: el parón de las obras entre marzo de 2006 y febrero de 2007 provocó una serie de desperfectos en la estructura del edificio (filtraciones en la zona del sótano que complicaron la colocación del entremado eléctrico) que obligaron a la Diputación a prorrogar otros tres meses la entrega de la obra.
Pero hay más. A los cambios que ha ido introduciendo Patxi Mangado sobre la marcha y que en algunos casos han motivado que hubiera que deshacer lo ya hecho, se ha unido el robo de más de un veintena de toneladas del bronce que cubre todas las fachadas exteriores y parte de las interiores. Pese a que la noticia no se dio a conocer por el Gabinete Agirre hasta finales del pasado diciembre, la sustracción se produjo tres meses antes en una nave del polígono industrial de Gamarra. El robo se tradujo en otros tres meses de prórroga.
La importancia del bronce tanto en el diseño como en el presupuesto es tal que además de tenerse que cubrir 6.000 metros cuadrados de fachadas, su coste ha supuesto el 35% del precio global. Pero su relevancia dentro del proyecto no queda ahí. Los contratistas han tenido que recurrir a una empresa alemana para su elaboración y a una firma belga para su corte y colocación. Por ello, cuando se sustrajeron las primeras 22 toneladas, hubo que hacer un pedido especial con la consiguiente demora. Pero el registrado en septiembre no ha sido el único robo sufrido por la empresa. Que se hayan hecho públicos, se han contabilizado al menos otros tres.
Con tal inventario de complicaciones, no es de extrañar que en muchas ocasiones se llegue a apelar al mal de ojo para justificar un proyecto que tendría que estar acabado hace año y medio. Para la Diputación, sin embargo, todas las prórrogas solicitadas por las constructoras no han estado justificadas, un hecho que se ha traducido en una sanción de unos 140.000 euros.
Con la obra civil ya concluida, la empresa madrileña Empty trabaja desde el pasado 20 de junio en el interior de las instalaciones para dotar de contenido al 'cofre' de Mangado. El proyecto museográfico estará listo para octubre, con el propósito de que el museo pueda abrir sus puertas este mismo año.
El Departamento foral de Cultura comenzará el traslado de las más de 40.000 piezas del actual Museo de Arqueología el próximo 1 de septiembre. «Se van a poder exponer obras que no se han visto hasta ahora», recalcaron responsables forales.
El acceso al edificio, de cuatro alturas y dos sótanos, se efectuará por la calle Cuchillería a través de un gran patio interior, que también servirá de entrada del renovado Museo del Naipe, ubicado en el Palacio renacentista de Bendaña, y que cerró al público el pasado 29 de agosto para digitalizar sus fondos. Ambos museos se abrirán a la vez.