La incertidumbre política que durante meses ha cercado al partido del Gobierno turco, se resolvió ayer con la decisión del Tribunal Constitucional de rechazar la ilegalización del islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), acusado por al Fiscalía de «actividades antilaicas». La formación del primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, se ha salvado de la prohibición por tan sólo un voto. De los once magistrados que deliberaron sobre el caso desde el lunes, seis votaron a favor de la penalización, uno en contra y cuatro por la suspensión de ayudas estatales. Para que el partido hubiera sido prohibido eran necesarios al menos siete votos favorables.
El fiscal general otomano, Abdurrahman Yalcinkaya, exigió el pasado 14 de marzo la ilegalización del AKP por intentar islamizar supuestamente el Estado laico con la anulación de normas como la polémica ley del velo, que impedía usar el pañuelo en actos oficiales y en las universidades. Además, solicitó la inhabilitación política durante cinco años de 70 de sus miembros, incluidos Erdogan y Abdullah Gül, presidente de la república.
De hecho, el presidente del Tribunal Constitucional calificó el veredicto como una «dura amonestación» al AKP. «A lo largo de este juicio, hemos sufrido críticas y ofensas», aseguró Hasim Kilic. «Pero quiero subrayar que ha sido este tribunal el que ha marcado su propia agenda. Las críticas y las presiones no han influido en nuestra decisión», enfatizó.
En cambio, el Constitucional decidió imponer sanciones económicas como una «advertencia seria» al partido del primer ministro. En concreto, el AKP perderá la mitad de la financiación pública prevista para este año.
Con este veredicto se pone fin a un largo periodo de incertidumbre política que ha afectado a los mercados financieros turcos, que temían que el partido elegido democráticamente fuese ilegalizado. La Unión Europea, por boca del presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, y del comisario de Ampliación, Olli Rehn, amenazó en varias ocasiones con cancelar las negociaciones de adhesión de Turquía a la organización comunitaria si el partido de Erdogan era prohibido.
La tensión que ha rodeado el proceso se ha visto aumentada en los últimos días por el doble atentado del pasado domingo en Estambul que acabó con la vida de 17 personas e hirió a más de 150. Las autoridades turcas anunciaron ayer la detención de nueve personas relacionadas con la acción terrorista.
Preservar la estabilidad
Para el bloque islamista moderado, el rechazo de la petición del fiscal general supone un triunfo de la democracia turca, según declaró a la CNN el ministro de Trabajo, Faruk Celik. La portavoz del alto representante de la UE para la Política Exterior, Javier Solana, calificó también de «positiva» la decisión del Tribunal Constitucional. «Es una buena noticia, por supuesto tendremos que esperar a leer la sentencia con más detalle, pero es positiva», afirmó Cristina Gallach. La portavoz explicó que Turquía está viviendo una situación muy tensa y que espera «que la decisión del tribunal contribuya a restaurar la estabilidad política».