Necesidad de financiación exterior
Frente a la caída en el sector de la construcción, la inversión más productiva, la destinada a bienes de equipo, también se ve afectada por la crisis, y según el boletín sólo aumentó el 3%, debido al deterioro de la confianza empresarial y en línea con una menor actividad.
Al analizar el sector industrial, el Banco de España cree que tanto la inversión como el uso de la capacidad instalada se están ralentizando, afectadas también por el endurecimiento de las condiciones financieras, a pesar de lo cual cree que aún tienen margen para desarrollar "nuevos planes de gasto".
En el sector exterior, el organismo supervisor ha valorado el "relativo" dinamismo de las exportaciones, mientras disminuyen las compras al exterior. No obstante, ha advertido de que buena parte de la mejora de las exportaciones de debe al dinamismo importador de los países productores de petróleo, gracias a los ingresos extraordinarios que están recibiendo.
Asimismo, ha recordado que aunque mejore la aportación negativa del sector exterior siguen creciendo las necesidades de financiación exterior de la economía, que suponen el 10% del PIB y ha advertido de que el encarecimiento del crudo añade dificultades a la corrección del déficit exterior.
El último boletín del Banco de España ha constatado los estragos de la
crisis económica en España, que se ha acentuado en el segundo trimestre con un frenazo del crecimiento intertrimestral situado en un 0,1% (el anterior trimestre fue del 0,3%). El dato reduce además el aumento interanual del PIB al 1,8%, un descenso de nueve décimas.
Esta misma mañana, el vicepresidente económico
ha reconocido que en los próximos trimestres el crecimiento de la economía será “muy cercano a cero”, aunque sigue descartando que entremos en recesión. Las declaraciones se producen cuando apenas se cumple una semana desde que Pedro Solbes
recortara drásticamente las previsiones de crecimiento para este año (al 1,6%) y para el que viene (al 1%).
El organismo supervisor ha considerado que la persistencia de la crisis financiera internacional y del elevado precio del petróleo han continuado haciendo mella en la economía española al aumentar la incertidumbre y la pérdida de confianza, lo que se ha traducido en un menor consumo de los hogares y una caída de la inversión, sobre todo en construcción.
Así, la demanda interna española aumentó sólo el 1,9% en un año, frente a un sector exterior que ha mejorado con el aumento de las exportaciones y las menores compras al exterior que provoca la desaceleración, y resta ya sólo una décima al
crecimiento económico.
Alerta al Gobierno ante la subida de la inflación
Ante este fuerte debilitamiento de la economía, el Banco de España recomienda al Gobierno que trabaje por contener la inflación y promueva que todos los agentes económicos se adapten a su subida, y también le reclama una "mayor
austeridad" presupuestaria, así como políticas que mejoren la flexibilidad de la economía, especialmente del
mercado laboral, para adaptarse mejor a esta nueva etapa.
También ha advertido de que cada vez es mayor el riesgo de que el encarecimiento energético se incorpore a la formación de costes y precios, lo que generaría los temidos efectos de segunda ronda. Para evitarlo, el Banco de España ha insistido en rechazar las cláusulas de revisión salarial, porque cree que al trasladar a los sueldos el aumento de la inflación -sea ésta permanente o no- se dificulta el ajuste de la economía a estas perturbaciones.
Por otro lado, el Banco de España ha subrayado el "intenso ajuste" que está sufriendo la creación de empleo, que tiene su contrapunto positivo en el aumento de la productividad, que habría superado el 1% alcanzado en el primer trimestre.
Los hogares españoles frenan su consumo
El organismo que preside Miguel Ángel Fernández Ordóñez ha achacado buena parte de la situación en España al entorno internacional, donde la inestabilidad financiera, el elevado precio del crudo y el ajuste de las principales economías, sobre todo la estadounidense, conforman un escenario "más incierto" que antes. Todo esto, ha señalado, aumenta la probabilidad de que la fase bajista de la economía mundial "se prolongue hasta bien entrado 2009".
Los hogares españoles, en una "rápida respuesta" a este entorno económico "muy incierto", han frenado su consumo, que sólo creció el 1%. El deterioro de la confianza incide negativamente en las decisiones de gasto, mientras que la renta disponible, aunque sigue creciendo, se ve mermada por la inflación y la menor creación de empleo, según el supervisor. Además, el endurecimiento del crédito hace que los hogares pospongan decisiones de consumo duradero, aunque por otro lado podría estar favoreciendo ya un aumento del ahorro.
El clima de incertidumbre también está agudizando la caída del sector más afectado por la crisis, el de la construcción, donde la inversión bajó el 3% en el segundo trimestre, debido por un lado al endurecimiento del crédito y por otro al "cambio en las expectativas de los precios de la vivienda", que están empezando a bajar. A todo esto el Banco de España une el hecho de que actualmente se está finalizando la construcción de numerosas viviendas, lo que amplía el "stock" de inmuebles sin vender.