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Cultura

30.07.08 -

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Las caras B del cine español
M ientras algunos seguimos contando las horas para el regreso de Batman, la cartelera parece haberse tomado un respiro cortando de raíz la catarata de estrenos a los que nos había acostumbrado a lo largo de los últimos días. Por un lado se agradece, porque esta situación les brinda a los más rezagados la oportunidad de asistir al pase de las dos o tres películas decentes que todavía resisten a los calores veraniegos; pero al resto nos toca aplacar nuestro hambre de cine recurriendo a los estrenos en DVD.
Desatendiendo a la lógica, que me aconseja tratar el lanzamiento de alguno de los últimos 'blockbuster' en edición de lujo, esta semana me he decidido a rescatar 'La influencia' del donostiarra Pedro Aguilera. En honor a la verdad, he de decir que este propósito no es nada original, y en buena parte se lo debo a un amigo que me abrasa constantemente para que escriba de lo que el llama «las caras B del cine español», por lo que este fugaz acercamiento a la ópera prima de Aguilera espero que les sirva para anotarse tres o cuatro títulos que merecerían haber visto mejor recompensado el talento de sus realizadores. Para no extenderme les cito 'La línea recta', 'El cant dels ocells' y 'El brau blau', obras que comparten con 'La influencia' el sello/estigma de lo que vulgarmente se denomina cine de autor.
Irónicamente, Pedro Aguilera es un director mejor reconocido fuera que dentro de nuestras fronteras, en las que 'La influencia' tuvo una acogida discreta. La propuesta de Aguilera, que detiene su cámara sobre una mujer sumida en una profunda depresión, puede resultar amarga pero es al mismo tiempo valiente, porque asume el riesgo de enfrentar al espectador a un reposado ritmo narrativo en el que el proceso de desintegración de la protagonista se siente tan real que a veces duele.
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