Los efectos económicos ya han traspasado la barrera de las estimaciones para colarse, de lleno, en los hábitos de consumo de los ciudadanos. Ha comenzado la fase de 'apretarse el cinturón'. Así lo demuestra el estudio periódico que realiza el Instituto Vasco de Estadística en las grandes superficies comerciales de la comunidad autónoma, que reflejan un acusado descenso de las ventas en los últimos meses y especialmente en junio. En ese mes, las ventas de las grandes superficies fueron un 3,7% inferiores a las de junio de 2007, una caída sin precedentes en, al menos, once años.
El descenso en las ventas es más acusado si se adaptan los datos a la evolución de los precios. Esto es, si se comparan las ventas en 'euros constantes' para tener así en cuenta el impacto del IPC. En este caso, según los datos del Eustat, las ventas han descendido un 8,5%, si se comparan los meses de junio de 2007 y 2008.
La desaceleración en las ventas es una realidad desde mediados del pasado año, pero se ha hecho más evidente desde el mes de diciembre. Los datos reflejan una clara debilidad en el consumo, que ya se había detectado también en los datos oficiales sobre recaudación fiscal, con un claro descenso en los ingresos por IVA.
Cambio de rumbo
La contención de los bolsillos de los ciudadanos muestra ya una clara tendencia negativa, no sólo con la perspectiva del último año, sino también en la evolución mes a mes. En los cuatro años anteriores, junio siempre había sido para las grandes superficies y para el comercio en general un mes un poco más 'alegre' que el de mayo, con un ligero aumento de las ventas. Pues bien, este año ha sucedido exactamente todo lo contrario y las ventas de junio han supuesto un retroceso del 3,2% en relación a las del mes anterior.
Según los expertos, hay varias razones objetivas para justificar esta evolución. De un lado, el ambiente generalizado de crisis, por mucho que el Gobierno central haya tratado de vender una imagen optimista, ha comenzado a calar en la población. Aunque en el País Vasco la situación de la economía es sensiblemente mejor a la media española y también lo es la evolución del empleo, no cabe duda de que las familias han empezado a adoptar una posición más prudente en su estrategia de gastos.
También afecta, lógicamente, el hecho de que se haya reducido de forma notable en el último año la renta disponible de las familias, como consecuencia del aumento de los tipos de interés y con ello de la 'factura' del crédito hipotecario. Más dinero para el pago de intereses significa, de forma automática, menos recursos para el ahorro y también para el gasto.
Mucha lluvia y poco sol
Por último, fuentes del sector del comercio vasco aluden a razones climatológicas para justificar una parte de ese descenso de ventas revelado ahora por el Instituto Vasco de Estadística. Así, al parecer, el mal tiempo registrado esta primavera -mucha lluvia y poco sol- ha retraído las ventas de temporada, especialmente en el vestido y calzado. «La prueba -señalaba ayer un experto- es que las rebajas han comenzado con descuentos muy importantes en los precios. Eso significa que se ha vendido poco y que resulta urgente dar salida a las prendas que se amontonan en los almacenes».
Los datos aportados ayer por el Eustat vienen a confirmar un escenario de aparente normalidad en el consumo de alimentos, pero de recorte en el resto de productos. Las ventas en alimentación de las grandes superficies crecieron en junio un 4%, en comparación con el mismo mes del año anterior, un aumento similar al que se ha experimentado en ejercicios precedentes durante ese mes. Sin embargo, el 'resto de productos' registró una caída del 7,8%, lo que supone un descenso muy acusado. Aplicado el efecto de depreciación de la moneda como consecuencia del IPC, este recorte se sitúa en términos reales en el 11,6%.