Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Deportes

ATHLETIC - plantilla 2008/2009

Joaquín Caparrós concede una nueva oportunidad al lateral izquierdo de Sopelana después de relegarle al ostracismo y hacerle pasar un año en blanco

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Javi Casas, segunda parte
Casas (izquierda) y Murillo perdieron protagonismo tras la agónica temporada 2006/2007./ BORJA AGUDO
Estaba desahuciado. Sin ficha. Ni siquiera podía entrar en las convocatorias y su misión se reducía a entrenar con el equipo. Era un mero 'sparring'. Joaquín Caparrós había invitado a Javi Casas a buscarse las habichuelas lejos del Athletic. Tuvo ofertas para recalar cedido en un par de equipos de Segunda en el mercado de invierno. Se lo pensó con la familia y dijo que no. Prefería pasar un año en blanco rodeado de los suyos. Sabía que la vida da muchas vueltas. Que lo que hoy es negro, mañana puede ser blanco. Y, cuando este verano ya se había resignado a buscar una salida del equipo rojiblanco, el técnico le ha concedido una segunda oportunidad. Es la hora de demostrar sus cualidades.
Desde que arrancó la pretemporada, el lateral izquierdo de Sopelana es uno más del grupo. Parece gozar de la plena confianza del entrenador de Utrera. Ha jugado de titular los tres primeros partidos de preparación -ante el San Roque de Lepe, el Ayamonte y el AS FAR de Rabat-, un claro indicativo de que parte en la lista de los 'elegidos'. En un tono enigmático, el propio Caparrós ha venido repitiendo ante la Prensa que le está mandando «señales» -en referencia a su continuidad en el equipo-. Tiene una ficha asegurada, pero no debe relajarse. Se lo ha dicho el 'míster' sevillano por activa y por pasiva: «Ahora todo depende de su rendimiento».
Queda por descubrir si esa confianza repentina es algo efímero o se prolongará en el tiempo; si todo responde a las necesidades del guión propias del regreso al Valencia de Asier del Horno y la ausencia de un nuevo sustituto, a la espera de que este llegue antes del cierre del mercado veraniego el próximo 1 de septiembre. Ha sonado con fuerza el joven Yuri Berchiche, en el equipo suplente del Tottenham londinense después de abandonar la cantera bilbaína hace tan sólo un año. Pero la operación está parada. La vía de la Real Sociedad -donde destacan Xabi Castillo, Balenciaga y Morgado- también está cerrada. Como la llegada del osasunista Nacho Monreal por su carestía: 12 millones de euros. Y, en medio de esta difícil tesitura, Javi Casas gana enteros para disfrutar de minutos la próxima temporada a medida que pasan los días.
Lo cierto es que en el propio Athletic tampoco se vislumbran grandes aspirantes al puesto del vizcaíno. Más si cabe, teniendo en cuenta la gran campaña de Amorebieta -antiguo inquilino de la banda- en el eje de la zaga. Sólo el incombustible Koikili Lertxundi parte de inicio como competidor en su posición. Las alternativas maduradas en la factoría de Lezama no tienen visos de cristalizar a corto plazo. El prometedor Ander Agüeros, de 18 años, hizo la primera parte de la pretemporada con el primer equipo rojiblanco en Isla Canela. Luego regresó a casa. Puede resultar demasiado pronto para que dé el salto a la élite, a pesar de un inmenso poderío físico que ha sorprendido a propios y extraños. Su futuro inmediato pasa por el Basconia, el segundo filial.
Otra de las opciones para la demarcación podría ser Gorka Kijera, un guipuzcoano de 22 años recién fichado del Lemona para ganarse las alubias en el Bilbao Athletic. Su rendimiento al más alto nivel es toda una incógnita. No se descarta que se le pruebe en algún amistoso con los de Caparrós. Íñigo Retegi y Diego Simón -cedidos sin mucho éxito hasta junio en el Gernika y el Sestao Ríver- son los otros laterales izquierdos específicos integrados en la plantilla de Kike Liñero, aunque a priori parten con menos posibilidades.
A coger el ritmo
Sereno y cordial en el trato, Casas no es un hombre que se suela prodigar en palabras. Al menos en público. Pero ya ha dejado caer en pretemporada que no piensa desaprovechar esta nueva ocasión que le ha brindado la vida. Es consciente de que, a sus 26 años, tiene una segunda oportunidad... Y quizás sea la última en su 'casa' futbolística: «Hay que sacar todo lo que llevas dentro en cada partido y colocar el listón muy alto para saber hasta dónde puedo llegar».
-Ha pasado prácticamente un año sin jugar y ahora le dan minutos por doquier. ¡Estará cansado! -le soltaron en una reciente comparecencia de Prensa-.
-La verdad es que sí. Me he encontrado bastante bien en el campo, pero llevo bastante carga de trabajo acumulada. Ahora tengo que intentar coger el ritmo de partidos.
En ocasiones, el técnico le ha situado de central y ha cumplido con la misión. Esa polivalencia podría abrirle más las puertas del equipo, sobre todo después de la marcha de Luis Prieto, pero el canterano no le da vueltas al asunto. «Es algo anecdótico, no quiere decir nada y ahora es mejor no pensar en eso. Como la lesión de nariz le impide jugar a Amorebieta, Caparrós me ha puesto ahí y ya está», analizó el jugador de Sopelana intentando quitarle hierro al asunto.
Lleva cinco campañas en la primera plantilla y nunca ha podido sentirse titular, una losa muy pesada que no termina de quitarse de encima. La mejor temporada en cuanto a números se refiere fue la 2005-06, cuando llegó a disputar 24 duelos ligueros, dos de Copa del Rey y otros tantos de la Intertoto. Era la primera opción para Mendilibar y Clemente una vez que Del Horno aterrizó en el Chelsea, hasta el punto de que marcó de cabeza el gol que suponía la salvación rojiblanca en Riazor. Luego, Orbaiz remató la faena de penalti.
Su debut tuvo lugar una temporada antes en Sevilla contra el Betis, con su valedor Ernesto Valverde en el banquillo. Ahí también recibió la confianza del entrenador -con 27 partidos entre Liga, Copa y UEFA-. Pero a la tercera campaña no fue la vencida. Casas no sólo se quedó sin lograr la consolidación en la titularidad, sino que perdió presencia en el campo en el año de mayor sufrimiento para la afición. Fue la peor campaña de la historia de la entidad. Cuando Mané y los suyos se salvaron 'in extremis' de bajar a Segunda en la última jornada con una victoria en 'La Catedral' ante el Levante. Aquel equipo, sobre todo la defensa, quedó marcado con una cruz para siempre. Y, ahora, uno de los tachados puede salvarse de la quema. Está en su mano.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS