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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Gente

SHAILA DÚRCAL Cantante

27.07.08 -

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«Me colé en el Despacho Oval»
«Intento ver lo positivo de la vida». / ÓSCAR CHAMORRO
Siempre deprisa y corriendo, Shaila de los Ángeles Morales -Shaila Dúrcal- (Madrid, 1979), recorre España este verano en una vorágine de galas y conciertos, que, sin embargo, no consigue borrar su sonrisa. Presenta su tercer disco, 'Tanto amor' (EMI), con el que busca fidelizar «al público más mayor que seguía a mis padres y a las jovencitas que veo dando saltos mientras canto. Tengo canciones de mucha 'marchuqui' para que también disfruten los chicos de 12 años como mi sobrino Cristian». La vida sigue.
-¿Han recuperado los Morales la alegría?
-Siempre me he considerado alegre, aunque todavía tengo mis días tristones. Esa tristeza nunca se va, pero intentas ver las cosas positivas de la vida. Yo he nacido con un don. Creo que poder cantar lo es y compartir mi voz con los demás, tratar de llevar algo de alegría a la gente que me quiere, es lo mínimo que puedo hacer.
-¿De genio como anda?
-Tengo mala leche, lo reconozco. Pero mis cabreos duran cinco minutos. No soy rencorosa, no soy de ésas que se quedan sin hablar a la otra persona todo un día. Prefiero solucionarlo en el momento, ser sincera y decir lo que pienso. La mayoría de las discusiones surgen por malos entendidos.
-Dicen que es usted coqueta.
-Me gustan los piropos. Es un arte precioso que lamentablemente se está perdiendo.
-O sea, que se pasea cerca de las obras para ver qué cae.
-Nooo. Además, el último que me dijeron no podría reproducirlo. Ahora las cosas son muy directas. ¿Dónde han quedado piropos como el que cantaba mi madre: «Con una de tus pestañas, hija de mi alma, he de ahorcarme yo».
-Ya sabe, el macho ibérico...
-¿Será por eso? Quién sabe. En cambio en México, donde paso la otra mitad del año, sí que sobrevive la caballerosidad. Te abren la puerta del coche, te apartan la silla para que te sientes con más facilidad, en una cena todo el mundo se pone de pie cuando se levanta una señora...
-¿Le gustan esas cosas?
-Las echo de menos cuando vengo a España.
-Una mujer chapada a la antigua. Diga que es celosilla.
-Soy muy celosilla. Nunca lo he ocultado. De vez en cuando se acerca alguna que otra a mi marido y yo, qué le vamos a hacer, me pongo celosa. Pero no pasa nada. Además, él también es bastante celoso.
-Entonces lo llevará mal.
-Entiende que se me acercan muchos chicos porque quieren sacarse una foto conmigo, pero hasta ahí. Tenemos una confianza ciega el uno en el otro, que es lo más bonito de una pareja. No nos preocupa nada.
-¿Cómo se prepara para un concierto?
-No hago nada especial. Me santiguo y 'pallá' que vamos. Me concentro, quiero que todo sea perfecto y pienso que la gente tiene que disfrutar a tope.
-Cambiando de tema. ¿Cómo es la Casa Blanca? Usted ha cantado allí.
-Es increíble. Fue un día impresionante porque se celebraba la Hispanidad y me llenó de orgullo cantar en la residencia del presidente de EE UU. Estaba como un niño pequeño, buscando pasadizos secretos... Yo estudié en un colegio americano y este edificio era parte de muchos de mis libros de texto. Verme allí fue rarísimo.
-La tendría vista en infinidad de películas.
-No es lo mismo. Tiene unos salones, unas lámparas, unos tapices... Hay un pasillo precioso: el de las primeras damas, donde cuelgan cuadros de todas ellas. Me habría gustado subir al segundo piso, donde viven los Bush.
-¿Por curiosidad o por morbo?
-Tenía curiosidad por ver cómo vive quien está considerado la persona más poderosa del mundo, al margen de lo que se piense de él. De todos modos no pudimos subir, pero me colé en el Despacho Oval.
-¿Y puso los pies sobre la mesa?
-Habría estado bien, pero no me dejaron ni sacar unas fotografías de recuerdo.
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