La mentalidad europea del alquiler ha irrumpido en Vitoria por la vía de la necesidad. Históricamente, la capital alavesa siempre ha sido la ciudad española donde menos viviendas se han arrendado, un 7% según algunos estudios. Pero la crisis inmobiliaria ha cambiado las cosas. Por una parte, son muchos los propietarios que, ante la imposibilidad de vender su piso, optan por buscar inquilinos; por otra, el alquiler es un modo de sacar rentabilidad a un inmueble que, hasta hace poco, generaba riqueza con el mero hecho de existir debido a unas revalorizaciones inexplicables que cada mes regozijaban a los especuladores.
Pero el ciclo ya no es el mismo y en los últimos meses se ha duplicado en la ciudad la oferta de viviendas para arrendar. ¿Cuántas hay? Ni las inmobiliarias ni la Oficina Municipal de Vivienda (OMV) se atreven a dar una cifra. La dificultad para hacer un recuento estriba en que hay propietarios que acuden a una agencia para ofrecer su inmueble, otros a varias, algunos lo hacen por medio del Gobierno vasco, otros a través del Ayuntamiento, hay quien realiza la operación por su cuenta, y muchos evitan papeleos para cobrar en 'b' y evitar el zarpazo fiscal. Pero, pese a todo esto, tanto inmobiliarias como OMV coinciden en un análisis: la oferta se ha duplicado.
Para sostener esta afirmación sí hay cifras. La Oficina Municipal de Vivienda, que es utilizada como intermediaria por muchos propietarios, entre el pasado mes de junio y lo que va de julio ha alquilado 101 viviendas. La cifra es espectacular si se compara con los datos del mismo periodo del pasado año, cuando sólo hubo 40 operaciones. Y lo mismo ocurre en varias inmobiliarias consultadas por este periódico, que vieron cómo en el último año su bolsa de viviendas para alquilar se multiplicaba por dos. Por ejemplo, Fincas Izarra, que ha pasado de tener 15 a más de 30, o Fincasa, donde han triplicado su oferta.
Una salida
«Ante la imposibilidad de vender, los propietarios optan por arrendar y esperar a tiempos mejores», resume el presidente de los agentes inmobiliarios de Álava, José Ricardo Arce. Y con él coincide la directora de la OMV, Emma Argómaniz: «La gente tiene que dar salida a su vivienda, y opta por esta solución».
Pese a esta eclosión de la oferta en los pisos en alquiler, sólo se cubre el 50% de la demanda ya que cada mes un centenar de personas acuden a la OMV en busca de vivienda. Por eso, es poco el tiempo que se tarda en sacar al mercado un inmueble. Eso sí, siempre que tenga un precio más o menos razonable. «La media son unos 700 euros», señala Argómaniz. En la oficina no marcan el precio, pero sí recomiendan a los propietarios que la codicia no les aleje de la realidad. «Si alguien pide mil euros de renta no lo desechamos, pero le advertimos de que no será fácil de alquilar», asegura.
En el extremo opuesto están los inquilinos que pretenden imposibles, como pagar 400 euros al mes. Por lo general, estas irreales pretensiones vienen de parte de jóvenes que desean independizarse de sus padres y recelan de compartir piso con desconocidos. En estos casos, la realidad se impone y, o bien se pliegan a alquilar una habitación, o se quedan al calor del hogar familiar.
En cualquier caso, el hecho de que se haya doblado la oferta de pisos de alquiler no ha implicado una bajada de precios. En primer lugar, porque, como queda dicho, sigue siendo superada por la demanda. Y, en segundo lugar, porque quien acude al arrendamiento al no ser capaz de vender pretende sacar una rentabilidad similar, y para ello, a veces, disparan los precios. Pero en estos casos el propio mercado se encarga de hacer los «reajustes», explica la directotra de la OMV. Al final, el precio medio ronda los diez euros de renta al mes por metro cuadrado, siempre en función de las zonas y de calidades.
A la baja
Eso sí, en algunos barrios los profesionales han detectado ciertas caídas. Eduardo Cervera, de Fincasa, apunta a los chalets de Ibaiondo, adosados que hasta hace poco eran arrendados por 1.400 euros al mes y que en la actualidad han descendido a los mil. «También ocurre en Zaramaga, Santa Lucía o Adurza, donde ahora se puede conseguir un piso de 70 metros por 500 ó 550 euros al mes», explica Cervera.
Sea como sea, el auge del mercado de alquiler parece imparable y la tendencia tiene futuro. «Tal y como está el sector inmobiliario, esto seguirá así», vaticina la directora de la Oficina Municipal de Vivienda. Para que esto ocurra acompaña la realidad social con «situaciones laborales inestables, gente que hoy está aquí y mañana en otro lado...». Luego llegará el cambio de esa mentalidad que prima la propiedad y equipara el arrendamiento al fracaso.