Un pesado lastre económico, un adiós y una competición mutilada. El Club Básquet Girona terminó sucumbiendo a su compleja situación financiera y renunció a continuar en la ACB, lo que deja la Liga en 17 conjuntos. Su plaza no será cubierta y el calendario se queda cojo. Cada equipo tendrá una jornada de descanso en la primera vuelta y otra en la segunda. Así lo anunció ayer el director general de la ACB, Josep Senespleda, quien considera que «a efectos de elaboración» del calendario de enfrentamientos «no va a provocar ninguna alteración».
Es la segunda consecuencia de una hecatombe que se venía mascando desde hace semanas, desde que la promotora inmobiliaria Akasvayu anunciase a finales de temporada que retiraba el patrocinio del equipo. La primera, la más directa, es que Girona se queda sin baloncesto de élite después de veinte años. El club había presentado dentro del plazo establecido -15 de julio- la documentación necesaria para su inscripción, pero se le había otorgado una prórroga extraordinaria de diez días para solventar su precariedad económica y no ha podido hacer frente al plan de viabilidad.
«Hemos hecho todo lo que hemos podido», aseguró el consejero delegado del club, Santi Sardá. De hecho, los problemas de pasivo se habían solucionado con la aportación económica de un miembro del consejo de administración, pero no hubo respuestas para cubrir el presupuesto, cifrado en unos 7 millones de euros, y hacer frente a los gastos.
A la espera del Obradoiro
«Me cuesta asumir que esto acabe así, después de haber hecho tantos esfuerzos en miles de millones de pesetas», reflexionó Josep Amat, presidente y principal mecenas del Girona, en «uno de los días más difíciles» de su vida. «Yo mismo lo hubiera intentado de haber podido, pero actualmente las entidades financieras no dan crédito a nadie», apostilló el propietario de la inmobiliaria Akasvayu, dolido «porque nos han dejado muy solos».
Ahora la Liga ACB se queda con 17 equipos, a la espera de la incorporación del Obradoiro, prevista por decisión judicial para la próxima temporada. Ni el mejor colocado entre los que no ascendieron en Leb Oro, el Tenerife Rural, ni entre los que descendieron de la propia ACB, el Grupo Capitol Valladolid, acceden a esa plaza. Así, lo que podía ser un problema a un año vista ha encontrado una posible solución con antelación. Mientras, la competición se queda coja, con una jornada de descanso impropia de una de las Ligas más potentes de Europa.
La primera reacción entre los clubes es de tristeza. Fue el sentimiento que expresó Josean Querejeta, para quien «es una pena que un equipo y una ciudad de la tradición de Girona se quede sin proyecto». Pero, a la vez, el presidente del TAU lanza un aviso a navegantes. «Es una muestra de que un proyecto necesita tiempo y solidez para prosperar. Demuestra que las aventuras de gente que ha venido a inventar cosas al baloncesto lo que hacen es inflacionar el mercado y encarecer jugadores por encima de su precio real».
Sobre la jornada de descanso apunta que «la reducción puede ser buena porque llevamos tiempo pidiéndola, pero no en estas circunstancias, porque la desaparición de un equipo siempre es mala pra el baloncesto».