El Alavés ha dado un paso más para hacer ver con hechos a aquellos jugadores prescindibles que su salida de Mendizorroza es irremediable. De lo contrario se exponen a pasar una temporada en blanco desde antes incluso de que arranque el campeonato de Liga. Aunque la relación de futbolistas excluidos de los planes de futuro de la casa albiazul se ha ido reduciendo desde que se hizo pública hasta detenerse en seis, a cuatro se les ha comunicado que desde hoy mismo llevarán un régimen especial de preparación.
Ángel, Samuel, Miguel Pérez y Raúl Sánchez seguirán como hasta ahora, es decir, ejercitándose a diario con sus compañeros, pero en cambio se quedarán sin jugar los partidos amistosos programados para julio y agosto y tampoco participarán de la expedición que acuda a Covaleda (Soria), el paraje montañoso elegido esta vez por el Alavés para concentrar a su plantilla del 4 al 9 de agosto y alejarla, por tanto, del bullicio festivo de La Blanca esos días.
En la medida de lo posible, la entidad de Mendizorroza trata de ser cuidadosa con los profesionales a los que ha abierto la puerta de salida por razones deportivas. De alguna manera no puede dañar los derechos laborales de sus jugadores, por lo que se refugia en argumentos futbolísticos para prescindir de los cuatro a la hora de competir y de concentrar al grupo. Con la adopción de cualquier otra iniciativa de fuerza que pusiera en marcha el Alavés con ellos, como dejarlos fuera de los entrenamientos oficiales o en otro vestuario, podría incurrir en ilegalidad y correría el riesgo entonces de ser denunciado. Hay precedentes en muchas casetas.
Edu Alonso y Calderón
Así las cosas, José María Salmerón irá perfilando el equipo del estreno de Liga sólo con aquellos pupilos que son de su completo agrado técnico. Ángel, Samuel, Miguel Pérez y Raúl Sánchez no responden al perfil. Tampoco Edu Alonso y Calderón, igualmente incluidos en la fatídica lista de finales de junio, pero con ambos sí se ha hecho una excepción.
El Alavés da por sentado que Edu Alonso defenderá con uñas y dientes su contrato -dos años de duración y una alta ficha- y que, por tanto, será uno más, aunque con opciones escasas de jugar cuando el balón eche a andar. A Calderón, por tratarse de un futbolista de la casa, se le dispensa un trato preferencial, a pesar de que él sabe de sobra que tampoco se requieren sus servicios para el ejercicio 2008-09. Por ahora, además, la posición de lateral derecho sigue a la espera de la llegada de un refuerzo que sea para la titularidad. Cuando éste venga, uno de los dos anteriores pasará a un tercer plano, al ostracismo. Puede que en ese caso a Calderón ya no le quede otra que rendirse a la evidencia y partir.
La determinación de apartarles de los ocho encuentros preparatorios y de la semana de refugio en Covaleda es un serio aviso para Ángel, Samuel, Miguel Pérez y Raúl Sánchez. También supone una invitación a la despedida. Del primero y el último se sabe que hay equipos, preferentemente de Segunda B, que estarían dispuestos a su acogida tanto en calidad de cedidos como de fichados. Sin embargo, de los otros dos, ambos interiores derechos, nada ha trascendido hasta el momento. Es más, el Alavés tiene la impresión de que Samuel y Miguel Pérez se niegan a poner fin a su trayectoria albiazul. En la campaña 2007-08 ya tuvieron un protagonismo meramente testimonial y a lo mismo se enfrentan, o a peor, si insisten en permanecer en Vitoria otro año.
En este estado de cosas, el Alavés encara hoy el primero de sus amistosos de pretemporada. Será, en cualquier caso, un partido poco menos que de entrenamiento con su filial de Tercera División como adversario. Está programado para las seis de la tarde en Mendizorroza y será abierto al público. El aficionado tendrá ocasión de observar por primera vez a los ocho fichajes albiazules.