Farruquito volvió a subirse ayer a un escenario. Lo hizo en Palma de Mallorca, donde estrenó su nuevo espectáculo, 'Puro'. Y seguramente los puristas se preguntarán qué tal estuvo. Al resto de los españolitos lo que más les interesa es lo que sucedió después de la actuación. No es nada morboso, o quizá sí: la noticia es que Juan Manuel Fernández Montoya ya duerme en casa y no lo hará nunca más en su celda de la cárcel sevillana.
Instituciones Penitenciarias ha concedido a la figura del flamenco la posibilidad de cambiar las esposas por una pulsera telemática, que a pesar de su nombre es más bien un brazalete -o una tobillera según los casos- y que como a otros setenta reclusos del mismo centro le permitirá completar con más autonomía el final de su condena.
Hace poco más de un año, el bailaor fue sentenciado a tres de prisión por el atropello mortal de Benjamín Olalla, en septiembre de 2003. Después de un largo proceso judicial, de presentar a su hermano -menor de edad- como responsable de un delito de conducción temeraria que acabó con la vida de un hombre -ya que él no tenía ni carnet ni seguro-, y del consiguiente culebrón mediático, Farruquito pasó a la sombra la tarde del 16 de enero de 2007.
El jueves se despidió de sus compañeros para disfrutar del fin de semana con los suyos y el lunes le comunicaron que tenía permiso para no volver. Eso sí, un dispositivo de control telemático, que está conectado al teléfono de su domicilio, permitirá a la Junta de Tratamiento comprobar que el artista duerme o al menos pasa en casa las ocho horas que debería estar en su celda, según dicta el tercer grado penitenciario en el que ahora mismo se encuentra.
No es la primera persona a la que se le concede este privilegio. El sistema funciona desde finales de 2001 y ha demostrado ser muy eficaz en el millar de reclusos que se benefician de la medida.
Buenas noticias para la familia Montoya, que no habrán sentado igual en casa de los Olalla. Todavía no se han pronunciado, pero en repetidas ocasiones han solicitado que la pena se cumpliera de forma íntegra. «Si le han condenado a tres años es para que los cumpla, porque por esa regla de tres todos los presos querrán cambiar sus penas por trabajos para la comunidad o por multas y mucha gente que está en la cárcel tendría que estar en la calle y él no va a ser una excepción. Él, por tener dinero, ¿sí va a poder hacerlo?», argumentaba María de los Ángeles Madero el día que se conoció la sentencia.
Farruquito estrenó anoche un espectáculo. Con el tiempo volverá el interés por su arte. Hoy el tema del debate lo marcan estas otras palabras de la viuda: «Es muy poco el castigo que se impone a este tipo de personas por el grave daño que hacen».