Bandera blanca. La Fiscalía de la Audiencia Provincial de Vitoria ha dado un balón de oxígeno a la Diputación con el archivo de las diligencias abiertas hace un mes por el «lamentable estado» de las instalaciones del centro de menores extranjeros no acompañados ubicado en la sede de la Cruz Roja. Según se recoge en el decreto enviado por la fiscal coordinadora de Menores, Carmen Cotelo, al Consejo del Menor de Álava, y al que ha tenido acceso EL CORREO, «se han realizado todas las mejoras necesarias para garantizar un correcto desarrollo de los derechos de estos menores». Por lo tanto, al menos de momento, el cierre queda descartado.
El Ministerio Público inició las diligencias procesales el pasado 20 de junio tras una inspección sorpresa que reveló, entre otras irregularidades, que 6 de los 36 jóvenes que entonces residían en el centro de la calle Castilla se veían obligados a dormir en el suelo por la falta de camas. No sólo eso. El aspecto que más críticas despertó de la Fiscalía fue la «total ausencia» de un programa educativo, ya que los chavales se marchaban del local a las nueve de la mañana y «se pasaban todo el día por la calle» hasta que regresaban a las instalaciones doce horas después.
Ante esta tesitura, el fiscal jefe, Josu Izaguirre, fue concluyente: «Parece que se nos olvida que son menores de edad. La Diputación es su padre y nosotros debemos velar por que ejerza sus funciones correctamente. Y a nadie se le ocurriría tener a un hijo menor de edad doce horas por la calle».
Durante estas semanas, el Departamento de Asuntos Sociales y Política Social, encabezado por la peneuvista Covadonga Solaguren, ha convivido con una amenaza de clausura finalmente evaporada por la constatación de «la introducción de una serie de mejoras de acondicionamiento y habitabilidad del centro, así como la eliminación de la saturación del mismo».
En la actualidad, no se rebasa la capacidad máxima de las instalaciones, cifrada en 30 plazas tras las últimas ampliaciones. No hay que olvidar que el también llamado centro Zabaltzen se abrió en la sede de la Cruz Roja hace ya cinco años con el mismo carácter «provisional» que todavía ostenta.
Monasterio de Estíbaliz
Varias han sido las actuaciones impulsadas por el Gabinete Agirre en las últimas semanas. En lo material, destaca la construcción de más duchas, la habilitación de una sala de estar que hasta ahora hacía las veces de dormitorio, la instalación de taquillas o la contratación de un servicio de catering para que los jóvenes puedan comer en el centro.
Sin embargo, la decisión de mayor enjundia ha sido el traslado de doce chicos de origen subsahariano a la hospedería del santuario de Estíbaliz, donde residen desde finales de junio. Esta decisión, sin embargo, despertó airadas críticas de los jóvenes afectados, que llegaron a dormir en la calle, a las puertas de la Cruz Roja, negándose a regresar al monasterio. Finalmente, parece que las aguas se han calmado.
Pero el hito más importante está por llegar. Lo hará a finales de año con la apertura del nuevo centro de menores extranjeros no acompañados que ya se construye en el edificio Molinuevo de Coronación, en la calle San Ignacio. Una decisión, por cierto, criticada por los vecinos.