Se le ha llegado a llamar sumo sacerdote del funk, por su honda manera de soplar y de fabricar notas, y por sus labores de responsable musical, tarea en la que destacó cuando fue director de la banda de James Brown durante largos años. Maceo Parker (Kinston, Carolina del Norte, 1943) se dio precisamente a conocer como 'maquinista' y saxofonista de la orquesta que Brown tuvo en sus mejores tiempos; en ella coincidió con el también saxofonista Pee Wee Ellis y el trombonista Fred Wesley, con quienes crearía aventuras grupales.
Maceo se apuntó rápido a novedades musicales como el hip hop y el acid jazz y fue pasto de la moda del sampler. Ya en la década de los noventa destacó como solista junto a a Ellis y Wesley o dejándose invitar por iniciativas de prestigio como Rebirth Brass Band.
Parker es asiduo de nuestros escenarios y ha regresado a San Sebastián arropado por la Big Band de Radio Colonia, grupo con el que ha grabado su último disco y que reúne a un amplio plantel de instrumentistas: cinco saxofones, cinco trompetas, tres trombones, bajo, contrabajo y batería, guitarra y teclados; dirige Michael Abene. Contesta a las preguntas algún día antes de su visita al Jazzaldia, donde actuó anoche.
-¿Cómo empezó a tocar el saxofón?
-Me inicié de muy joven, con mis hermanos; tendría ocho o nueve años cuando formamos una banda familiar.
-¿Qué saxofonistas influyeron más en usted?
-Todos los saxofonistas que tocaron con Ray Charles: David Fathead Newman, Leeroy Cooper, Hank Crawford. Y también Cannonball Adderley.
-Con su último disco, el álbum doble 'Roots and grooves', rinde precisamente tributo a Ray Charles. ¿Qué importancia tuvo este maestro en su vida hasta el punto de dedicarle esta obra?
-Siempre disfruté de Ray Charles y de su música. Respeté mucho cómo hacía las cosas. Cuando yo era un adolescente no podía adivinar que mi manera natural de entonar, mi manera de cantar, iba a ser tan parecida a la suya. Y en cuanto supe que tenía la oportunidad de estar en una big band, que podía desarrollar mi trabajo en una gran orquesta, pensé inmediatamente en Ray Charles.
-¿Son usted, más Pee Wee Ellis y Fred Wesley los 'Tres Mosqueteros del Junk?
-Podría ser.
-¿Su música, como usted mismo ha dicho, sigue siendo un dos por ciento de jazz y un noventa y ocho por ciento funk?
-Mi música es de entrada funky, por supuesto, pero el show que llevo ahora mismo y el disco que he grabado y presento con The WDR Big Band es desde luego ¡muy jazzy! Con una big band te obligas casi a pensar en jazz; al versionar las canciones de Ray Charles y sumar las mías, creo que al final ha quedado un balance de algo así como mitad y mitad.
-Ha tocado con muchos grandes músicos: James Brown, George Clinton, hasta con Prince. ¿Con otro músico le hubiera gustado hacerlo?
-Me hubiese gustado haber desarrollado más el proyecto de la big band. Y ahora mismo me siento ciertamente satisfecho con todo lo que estoy haciendo y, por supuesto, me encanta poder tocar con mi propia banda.
-Es usted un músico muy asiduo de los escenarios españoles, y especialmente de los vascos. Ésta parece casi su segunda tierra por las muchas veces que nos visita.
-Muy cierto. Éste es uno de los mejores sitios a visitar. Se nos invita, venimos y parece que el público español goza mucho de la música funky, así que seguimos teniendo muchas oportunidades de tocar en España y en el País Vasco.
-¿Recuerda su paso por el Festival de Jazz de San Sebastián?
-¡Sí, claro! He tocado allí varias veces. Creo que es un gran festival y uno de los que más años lleva organizándose.
-Su hijo Corey, que le ha solido acompañar, es un 'rapper'. ¿Le hubiera gustado más que fuera un saxofonista de funk?
-En primer lugar hay que decir que Corey no sólo rapea sino que también canta, que no es un 'rapper' en el estricto sentido del término. Y yo me siento totalmente bien con lo que él hace. Él tiene su propio grupo de hip-hop y escribe sus canciones. Tiene mucho talento.
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