La ministra Magdalena Álvarez transmitió a sus colaboradores al ser reelegida al frente de la cartera de Fomento que el año 2008 debía ser el del inicio generalizado de las obras del TAV en Euskadi. La orden lleva camino de cumplirse. El Ejecutivo central acaba de dar un impulso definitivo a la red vasca de alta velocidad al anunciar el arranque de los trabajos de forma simultánea en seis tramos de la conexión Vitoria-Bilbao, el mayor espaldarazo que se propina a la 'Y' desde su concepción. Con ellos en marcha, 34 de los 94 kilómetros de trazado ferroviario previsto entre ambas capitales -más de un tercio de la línea- están ya en fase de ejecución. Esta situación contrasta con la que se registra en Guipúzcoa, el ramal cuya gestión corresponde al Gobierno vasco pese a que también lo financia el Estado. Sólo un tramo de 2,8 kilómetros entre Ordizia e Itsasondo está por ahora en obras.
El arranque de los trabajos se produjo ayer mismo, según la información facilitada por la Delegación del Gobierno, en el tramo alavés de Arrazua Ubarrundia-Legutiano (subtramo primero), un segmento de obra de 2,5 kilómetros ubicado completamente en Álava. Junto a él, las empresas adjudicatarias de la construcción de otras partes del trazado han dado inicio en las últimas semanas a las tareas preliminares de acondicionamiento del terreno en cinco tramos que hasta ahora permanecían a la espera y que Fomento da ya, por tanto, por iniciados. Se trata de los tramos Legutiano-Eskoriatza (divididos en dos, que suman 7,4 kilómetros); Eskoriatza-Aramaio (5,58 kilómetros); Aramaio-Mondragón (3,38 kilómetros) y Amorebieta-Lemoa (3,4 kilómetros).
Las obras en estas ubicaciones se suman a las que ya estaban en marcha con anterioridad en otros cuatro puntos de la red y que sumaban apenas una docena de kilómetros. En conjunto, se han activado ya trabajos de ejecución material de la infraestructura por valor de 520 millones de euros. Se trata de una inyección económica que Fomento considera «clave» en un momento de crisis como el actual, dado que puede servir de alivio para el sector constructivo vasco afectado por el parón inmobiliario.
Más lento en Guipúzcoa
El empujón imprimido por Fomento a la alta velocidad en Euskadi ahonda en las diferencias de ritmo que llevan las dos administraciones implicadas, el Gobierno central y el vasco. El primero financia la totalidad de los trabajos -4.200 millones de euros- y se encarga de gestionar a través de la sociedad pública Adif la línea Vitoria-Bilbao, así como los accesos a las tres capitales. El Ejecutivo vasco, por su parte, gestiona el ramal guipuzcoano, que va más lento, en parte por la complejidad de algunos de los proyectos constructivos.
En este territorio sólo existe de momento un tramo en obras -entre Ordizia e Itsasondo- y no se prevé el arranque de ningún otro en un futuro inmediato, dado que los más avanzados sobre el papel -en el entorno de Beasain y Legorreta- aún no han sido siquiera licitados en su fase constructiva. El Ejecutivo de Vitoria pretendía sacar a concurso alguno antes de agosto con la intención de iniciar nuevas obras antes de finalizar el ejercicio, pero aún no existen novedades a este respecto. En lo que se refiere al ramal Vitoria-Bilbao, Fomento sí dispone de otros cuatro tramos en los que sólo resta despejar las expropiaciones para firmar con las empresas el inicio de las obras. Suman otros 20 kilómetros de plataforma ferroviaria.
El delegado del Gobierno en Euskadi, Mikel Cabieces, mostró ayer su «satisfacción» por el «importante avance que experimentan» las obras de la alta velocidad en Euskadi, que permite mantener la previsión de puesta en funcionamiento de la línea en el año 2013. «Responde al compromiso del Gobierno por culminar cuanto antes una infraestructura de transporte que es fundamental para el desarrollo de la sociedad vasca», dijo.