El comando Vizcaya es la célula más importante de ETA desde que la banda anunció la ruptura de la tregua el 6 de junio del pasado año. Se estrenó con la colocación de un coche bomba en la casa cuartel de Durango en agosto del pasado año y se cree que puede ser también el responsable de las bombas que estallaron el pasado fin de semana en playas de Cantabria.
La operación desarrollada hoy por la Guardia Civil pone fin a casi un año de actividad de un grupo que durante buena parte de ese tiempo ha estado organizado en torno a dos 'liberados' Arkaitz Goikoetxea y Jurdan Martitegi. Este último no ha sido encontrado hoy, por lo que no se descarta que hubiera regresado a Francia. Ambos etarras fueron identificados por la Ertzaintza a raíz del atentado contra el cuartel de Durango y, pese a ello, han continuado su actividad al frente del 'comando Vizcaya' apoyados en una red de colaboradores 'legales' (no fichados por la policía) integrada, en buena parte, por miembros de las respectivas cuadrillas de amigos de Goikoetxea y Martitegi, en Getxo y Durango.
La pista sobre el modo de operar de los etarras se obtuvo el 6 de diciembre del pasado año tras la detención del también presunto 'liberado' de ETA Gorka Lupiañez, amigo de Martitegi, que había sido reclutado por éste último para ingresar en la banda terrorista. Las fotografías de los dos etarras -ambos de unas características físicas muy significativas ya que son muy altos y Goikoetxea tiene una amputación en un dedo- estaban en las carteras de todos los policías, pero a pesar de ello han continuado en activo, posiblemente porque ETA no podía prescindir del grupo que ha desarrollado el grueso de la actividad terrorista en el último año.
El grupo encabezado por Goikoetxea y Martitegi ha sido el único que le ha permitido a ETA cumplir la amenaza de vuelta a los atentados contenida en el comunicado del 5 de julio del pasado año. Sin esta célula, la "apertura de todos los frentes" hubiera sido papel mojado, una amenaza que ETA hubiera sido incapaz de materializar. El "comando Vizcaya" es el responsable de dos tercios de las actuaciones de ETA en 2007. Entre esos atentados están el ya mencionado coche bomba de Durango, la trampa preparada contra la Ertzaintza en el Palacio de Justicia de Getxo o el atentado contra la Casa del Pueblo de Balmaseda. Además de los atentados registrados en territorio vizcaíno, a este grupo se le atribuyen otros perpetrados el pasado año en Zarautz contra la comisaría de la Ertzaintza y en Logroño, contra la delegación del Ministerio de Defensa.
Ya en 2008, de los diferentes atentados registrados, este grupo habría intervenido en los atentados con coche bomba de Calahorra y Legutiano. En este último resultó muerto el guardia civil Juan Manuel Piñuel. Además, también se les imputa la bomba colocada en la Casa del Pueblo de Derio y la trampa preparada a la Ertzaintza en un repetidor de Bilbao, entre otros. Hay otros dos atentados cometidos en Guipúzcoa cuya autoría no está esclarecida: el primero, la bomba de los Juzgados de Bergara y el segundo el asesinato del ex concejal socialista Isaías Carrasco. Hasta el momento no se han encontrado elementos sólidos para atribuir la autoría al Vizcaya o a algún otro grupo.
Riesgos para los terroristas
La pista de los dos etarras estuvo caliente entre los meses de agosto y noviembre del pasado año, pero después no se les volvió a ver. En agosto, tras el atentado de Durango, la Ertzaintza identificó a Goikoetxea y Martitegi como los presuntos autores de la colocación del coche bomba. Las huellas de uno y rastros de ADN del otro permitieron poner nombre y apellidos a los responsables de una osada acción terrorista.
Su pista reapareció el 11 de noviembre, a raíz de otro atentado fallido contra la Ertzaintza mediante dos bombas trampa colocadas en el Palacio de Justicia. El 20 del mismo mes, Arkaitz Goikoetxea, utilizando una documentación falsa, alquiló una furgoneta en Ermua que fue recuperada tres días más tarde. En ella la Ertzaintza encontró sus huellas y las de Jurdan Martitegi. El pasado mes de marzo, la policía identificó a Arkaitz Goikoetxea como la persona que llamó por teléfono para anunciar la colocación de un coche bomba colocado junto a la casa cuartel de Calahorra.