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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Cultura

Festival de jazz San Sebastián

Comienza una edición «atractiva e innovadora» de la gran cita del jazz en San Sebastián, que pierde la plaza de la Trinidad
22.07.08 -

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«Este festival tiene más ambición que ningún otro del país»
. Miguel Martín está vinculado a la organización del Jazzaldia desde la edición de 1978./ DAVID APREA
Un festival «inabarcable, en el que el aficionado debe elegir, perderse unas cosas y optar por otras». Así define el Heineken Jazzaldia que arranca hoy su director, Miguel Martín.
-El Jazzaldia cumple 43 ediciones, y usted, ¿cuántas?
-Hace treinta años que estoy relacionado con el festival. Empecé en 1978. Era miembro del comité, se me ocurrió ofrecerme para echar una mano... y aquí estoy, con un lapso de tres años en que no estuve.
-135.000 espectadores en 2007. ¿Un listón muy alto para superar?
-Entras muchas veces en dinámicas que no son en sí mismas índices de la calidad, pero que sí sirven para dar idea de la extensión. Muchas veces se habla de festivales de jazz pero hay cosas distintas, citas con ámbitos y expectativas diferentes. Este festival, sin entrar en si es mejor o peor, tiene más ambición que ningún otro del país.
-¿Qué tal se lleva con los responsables de los de Gasteiz y Getxo?
-Bien. Nos conocemos desde hace muchísimo tiempo y bajo ningún concepto entraríamos en polémicas estériles e idiotas. Nuestra filosofía de coexistencia es: respeto absoluto a las programaciones de los otros y colaboración en todo lo que se pueda. No somos un 'trust', pero tampoco un trío de festivales enconados, lo que algunos pretenden.
-Y una edición del Jazzaldia sin esa plaza de la Trinidad, en obras, ¿es como una tumba sin flores?
-Hemos procurado que esta edición sea atractiva e innovadora... y además sin 'la Trini'. Nos cabe la responsabilidad de tratar de soslayar esta pérdida importante. Pero utilizaremos de forma intensiva e inteligente el resto de escenarios.
-Un debate clásico es el del purismo. Cuestionan que el Jazzaldia cada vez programa menos jazz.
-Acabo de abordar el tema en el blog de la web (www.jazzaldia.com). Yo soy un ortodoxo del jazz, pero también del rembetiko, de la música carnática, del soul... lo cual no quiere decir que si las fusiones son coherentes esté por ellas. Si uno de verdad está por el jazz, me parece vergonzoso querer mantenerlo en un gueto. ¿No será que estamos tratando de definirnos como usuarios de una actividad elitista y mantenernos como tal? Estoy en contra de guardar el jazz como producto elitista y minoritario. El Ayuntamiento no me ha contratado para hacer algo minoritario.
La lista negra
-Muchos no conseguimos acostumbrarnos a llamarle Heineken Jazzaldia. ¿Es grave?
-¿Cuánta gente y cuánto tiempo tardó en llamarle Tau al Baskonia? El público del deporte parece más dispuesto a estos cambios. Todo depende de hasta qué punto has implantado un nombre, como nosotros con el Jazzaldia. Cuando viene una marca, pone un dinero sobre la mesa, se implica y dice que a cambio quiere que el festival pase a llamarse Heineken Jazzaldia, al usuario le cuesta un poco. Desde luego, es dueño y señor de llamar al Jazzaldia como quiera, pero pedimos a los medios que nos ayuden a mantener ese nombre, porque entendemos que es para la satisfacción de un patrocinador que pone un buen porcentaje del presupuesto y permite parte de lo que el espectador ve.
-¿Qué tal va la venta de entradas?
-Muy bien, lo que pasa es que tenemos muchos espectáculos por vender. En este momento tenemos agotadas las entradas de ocho conciertos y los tres tipos de abonos.
-Y eso que nos hemos quedado con la cartera vacía después de Waits y Springsteen.
-Pues sí. Vaya mesecito...
-Y que los conciertos en general, y también los del jazz, no son baratos.
-No, pero son caros relativamente. Ver a Ahmad Jamal cuesta 15 euros y con su caché y el aforo de la Sala de Cámara no salen los números. Para eso necesitas tener un Ayuntamiento y un Heineken por detrás. Igual que para todos los conciertos gratuitos. Todos los conciertos del Heineken Jazzaldia están subvencionados. Suena muy caro cobrar 100 euros por Liza Minnelli, pero es que ella cobra un fortunón. Traerla es un lujo asiático. Quien vaya a verla no va a pagar lo que realmente cuesta el concierto pero sí una cantidad acorde.
-¿Ha puesto a Lou Reed, o a su representante, en la lista negra?
-No sirven de nada las listas negras. Pero el cabreo durará cierto tiempo.
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