El centro de interpretación natural de Salburua ve la luz al final del túnel, pero el proyecto se ha convertido ya en uno de los 'culebrones' municipales más sonados. Si se cumplen las previsiones del Gabinete Lazcoz, el edificio abrirá sus puertas en 2009. Es decir, nueve años después de que el Ayuntamiento lo anunciara.
El 'padre' de la idea fue el por entonces foralista y después concejal del PP José Antonio Pizarro, quien en julio de 2000 proyectó levantar junto a las balsas «un centro pedagógico donde se explicará qué es el parque de Salburua y se educara sobre los problemas ambientales». El plan se convirtió en una de las principales apuestas del Gabinete Alonso. El Ayuntamiento eligió el 'envoltorio' del complejo a finales de 2001 tras convocar un concurso al que se presentaron más de 40 diseñadores españoles y europeos.
El coste del complejo, por entonces tasado en 500 millones de las antiguas pesetas, congeló las aspiraciones municipales. El proyecto jamás se olvidó, pero quedó guardado en un cajón por motivos económicos. El espaldarazo final llegó a principios de 2006, cuando el Gabinete Zapatero atendió a las propuestas del PNV en Madrid y enmendó sus propios Presupuestos Generales del Estado para ayudar a levantar el edificio. Salvado este escollo, el complejo fue adjudicado por 4,5 millones de euros, que fueron sufragados a tres bandas entre el Gobierno central, el vasco y el Ayuntamiento de Vitoria.
Sin dinero
La empresa Urazca ganó el concurso municipal convocado por el Consistorio e inició las obras en mayo de 2006. Una vez que las máquinas entraron en la parcela, se daba por hecho que el complejo sería una realidad en 18 meses.
Pero no tardaron en surgir problemas. En otoño de 2007, y ya con Lazcoz en la Alcaldía, la empresa pidió una prórroga de 14 semanas porque durante las obras tuvo que modificar «el sistema de cerramiento» del bloque. Poco después, y cuando todo el mundo daba por hecho que el Ataria abriría en 2008, la concejala de Medio Ambiente, Alba Cañadas, afirmó por sorpresa que la inauguración no se produciría hasta «primavera de 2009».
En diciembre de 2007, unos días después de lanzar esta advertencia, la propia edil socialista desveló que no había dinero reservado para amueblar el centro Ataria. Faltaban «1,2 millones», dijo, y miró de reojo al anterior gobierno del PP. En febrero de 2008, y con todos los plazos rebasados, la construcción de un lago junto al complejo demoró las obras otro mes más. Para cerrar el cúmulo de contratiempos, la constructora quebró en primavera, pero afortunadamente ya había terminado la obra.
¿Qué queda entonces? Que el Gabinete Lazcoz compre los muebles del centro. Una tarea que, a día de hoy, sigue pendiente.