Liliana Androne (1957) nació en Buzau, 100 kilómetros al suroeste de la capital de Rumanía, Bucarest. Cuando el régimen de Ceaucescu cayó a finales de 1989, dentro de lo que ellos llaman 'la revolución', aprovechó la apertura de fronteras para venirse a Euskadi con billete de vuelta en tres meses, pero se quedó más tiempo. Esta antigua profesora de colegio que habla cuatro idiomas tuvo que trabajar de criada seis días a la semana y actualmente sirve en un restaurante, pero afirma que aquí ha cumplido todos sus sueños: canta en una coral del barrio de San Francisco, da clases de castellano a rumanos, y de rumano a emprendedores españoles que quieren invertir en su país. Tiene en marcha proyectos como crear una asociación de mujeres rumanas que ayude a éstas a aclimatarse y defender sus derechos.
Se califica como una «embajadora» de su país y explica que sus compatriotas en Euskadi trabajan, sobre todo, en la construcción o en la hostelería; y las mujeres, de asistentas en casas particulares.«Una persona que sale de Rumanía mantiene a toda su familia», dice. «La gente que en nuestro país es trabajadora encuentra empleo también aquí. Y quien allí es un ladrón, aquí también roba», defiende con vehemencia ante la desconfianza de muchos vascos hacia sus compatriotas.
Ella está encantada y agradecida de residir en el País Vasco. Cuenta que ya pertenece a una cuadrilla, «aunque me pusieron un montón de pruebas para entrar», dice con media sonrisa. Y sus hijos, que viven con ella, están integrados con otros jóvenes vascos y nunca han tenido ningún problema ni en la escuela ni con sus amigos.
¿Por qué el País Vasco ha sido un destino preferente para muchos rumanos? Ella no duda en responder que se debe a la facilidad de manejarse en otra lengua romance como la suya, el castellano, y al aumento de la demanda de hostelería que se ha producido desde los años 90. «Todos los restaurantes y bares que yo conozco tienen rumanos», asegura. Aunque, según detalla, Cataluña se lleva la palma en cuanto a población de su país.
Liliana quiere poner en marcha la asociación en septiembre y dirigir un programa de radio en Tas-Tas Irrati Librea que entreviste a parejas mixtas: vasco-rumanas o rumano-colombianas, le da igual. Este verano volverá a Rumanía a ver a su madre.