Fue el hombre de los asuntos económicos del Partido Socialista durante el último viaje de este partido por la oposición. Cuando el PSOE y Rodríguez Zapatero ganaron las elecciones, fue nombrado ministro de Administración Territorial. En la presente legislatura transita una de esas 'travesías del desierto' que se producen en la vida política y también en la profesional, desde su escaño del Congreso. Protagonista de numerosos rumores -que él se apresta a desmentir- y que le colocan en un futuro próximo al frente de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), Jordi Sevilla ha recuperado el discurso económico. Mañana pronunciará una conferencia en San Sebastián, invitado por la Cámara de Guipúzcoa. Hablará de las «oportunidades para la empresa en una economía en turbulencia».
-Ha dicho Solbes en los últimos días que estamos ante la crisis más compleja de la historia de España. ¿A usted también se lo parece?
-Sin duda. Comenzamos hace un año con el tema de las hipotecas 'subprime', en Estados Unidos, que puso en jaque a todo el sistema financiero. Más tarde se sumó la escalada de los precios del petróleo y las materias primas. Por si fuera poco, lo que preveíamos como un aterrizaje suave en el sector inmobiliario, se ha convertido en uno brusco.
La acción de Gobierno
-Cada día son más las voces que consideran que hay una cierta inacción en el Gobierno. Que observa, levanta acta, modifica sus anteriores previsiones, pero no hace nada.
-No, no es cierto. En esta situación, es verdad que se pueden hacer cosas, estimando qué es lo que puede pasar o bien esperar a que sucedan para luego actuar. Yo creo que el Gobierno lleva mucho tiempo haciendo cosas. Unas, que había que hacer con crisis o sin ella y otras más coyunturales.
-¿Se refiere, por ejemplo, a la rebaja de los 400 euros en el IRPF? ¿De verdad cree usted que esa medida es efectiva para reactivar el consumo?
-Admito que la fórmula concreta para hacerlo sea discutible pero, sin embargo, es indudable que va a inyectar 6.000 millones de euros a la economía española y eso algún efecto positivo tiene que tener. También hay una actuación importante del ICO para financiar la vivienda de protección oficial...
-Aún así, parece poco...
-Bueno, en un mundo globalizado como el que vivimos, con la política monetaria cedida al Banco Central Europeo, hay que asumir que los gobiernos ya no pueden hacer grandes cosas. Por eso, en estos momentos hay que confiar en que funcionen los estabilizadores automáticos y creo que lo están haciendo bien.
-Ahora que comienzan a aflorar debacles en algunas empresas concretas, ¿es usted partidario de intervenir en esas crisis o no?
-En principio no, pero depende. Hay que estudiar cada caso y no rasgarse las vestiduras. El Gobierno norteamericano lo ha hecho cuando lo ha considerado oportuno. Hay que evaluar si el daño de no actuar es mayor o menor al riesgo que siempre supone una intervención. Por eso requiere un estudio individual.
El sector inmobiliario
- En cuanto a la posibilidad de que la Administración compre suelo a las empresas promotoras, para aliviar su situación, ¿es partidario?
-Hay que recordar que el Gobierno, las comunidades autónomas e incluso algunos ayuntamientos importantes ya compran suelo. En cualquier caso, no sería una medida milagrosa. La desproporción entre lo que la Administración puede llegar a comprar y lo que puede estar en venta es brutal. Sólo se compraría una porción mínima.
-Hay un fenómeno curioso en la crisis inmobiliaria. En cualquier otro sector, cuando un empresario tiene problemas de liquidez, inmediatamente trata de rebajar los precios de forma brusca, de vender al precio que sea. En el caso de los pisos esto no ha sucedido y las empresas prefieren suspender pagos antes que tirar los precios...
-Hay varios factores para explicar esa situación, algunos incluso culturales y otros más técnicos, que tienen que ver con el valor de esos pisos en los balances de las empresas. Pero es que, además, en la mayor parte de los casos, detrás de cada piso en construcción hay una hipoteca con un valor concreto, que hace todavía más difícil que se pueda producir una rebaja importante.
-Comienza a tomar cuerpo la idea de que el PSOE engañó al electorado, aunque sea un poco, durante las pasadas elecciones, al edulcorar la situación económica.
-No, eso es injusto. Hay que admitir que el Gobierno se ha equivocado en las previsiones, pero de la misma forma que lo han hecho todos los organismos internacionales al hacer públicas sus estimaciones sobre España. Incluso, el Ejecutivo siempre ha aportado cifras en la banda media. Equivocarse sí, engañar no.
-Arriésguese con una previsión. ¿Será ésta una crisis larga o corta?
-Yo creo que hace ya tiempo que vamos a un modelo de crisis de dos años. Los próximos meses irán a peor, aunque en el segundo semestre de 2009 tienen que apreciarse ya signos de recuperación.