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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Cultura

YARON HERMAN PIANISTA

El joven pianista, que comenzó a tocar hace sólo una década, actuó con su trío en el Principal
19.07.08 -

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«Todas las etiquetas me suenan estúpidas»
Yaron Herman toca el piano durante su actuación de ayer junto a Matt Brewer y Gerald Cleaver en el Jazz del Siglo XXI. / JESÚS ANDRADE
La filosofía, las matemáticas y la psicología se suman a lo estrictamente musical en el concepto y el aprendizaje de Yaron Herman (Tel Aviv, 1981). Empezó con el piano a los 16 y, tres años más tarde, se afincó en París, desde donde lleva su música por clubes, salas y festivales de diversos países. En doce años desde que se acercó a las teclas, este artista -con cuatro cedés editados y a punto de hacer otro en trío y con cuarteto de cuerda- es una de las grandes esperanzas blancas de la escena europea. Acaba de probar el sonido y en unos minutos lo demostrará ante el público de Vitoria.
-Hace dos años tocó solo en el Artium. Ahora con su trío en el Principal. ¿Qué le parece el teatro?
-Es un bonito teatro y el sonido es muy bueno. Creo que las condiciones son las adecuadas para hacer buena música.
-¿Cómo ve el festival?
-Sólo hay que echar una mirada al programa para comprender que es probablemente uno de los festivales más interesantes del mundo. Creo que Iñaki (Añúa) y su equipo han trabajado para hacer un programa centrado en la música, no como en otros casos -que no mencionaré- en los que se recurre a lo comercial para atraer quizás a audiencias más amplias. Aquí hay una mezcla de leyendas y de artistas jóvenes como yo que intentamos presentar nuestra música.
-Empezó a tocar de adolescente, mientras que otros lo hacen desde niños. En su caso, ¿tenía claro lo que quería hacer como músico?
-En mi caso, no sabía realmente qué iba a hacer y tan sólo me puse a tocar con intensidad. Sucedió de forma natural y, al cabo de un tiempo, me metí en la música hasta el punto que te lleva a ser serio. Hay muchos que empiezan de más jóvenes y lo dejan. Por eso creo que nadie debe lamentarse por no haber empezado antes: todo es posible.
-Ha desarrollado incluso un concepto propio, 'Real Time Composition' ('Composición en tiempo real'). ¿Cómo lo explica?
-Estaba buscando un sistema, algo en lo que aún trabajo porque todavía está lejos de ser perfecto. Quería poner algo de lógica escrita, como fórmulas, para crear estructuras en tiempo real, de forma que fuera capaz de no repetirme nunca. Este es el reto, y para estar así de fresco has de ser consciente de las posibilidades en cada momento. Tal vez ser más consciente de esas oportunidades.
-¿Tiene que ver con el concepto de 'awareness' ('darse cuenta') de la psicología de la Gestalt?
-Pienso que todo el que llega a un nivel ha de plantearse cuestiones metafísicas. Mi maestro simpre decía que no era suficiente sólo con tocar. La diferencia entre un buen intérprete de piano y un artista no tiene necesariamente que ver con la música, sino con preguntas que puedes hacerte: hasta dónde quieres llegar y no sólo practicar ocho horas al día.
-¿Cuáles son sus influencias como improvisador, no sólo en jazz?
-Una de las personas que me llevó a querer tocar jazz fue Keith Jarrett, aunque intento alejarme de él. No digo que sea una mala influencia y, de hecho, pienso que si vas a aprender algo, apréndelo del mejor. De él no tomé tanto aspectos técnicos sino la forma de ver el proceso, la improvisación. Me encanta que en sus conciertos solo no prepara nada, sino que toca. Y es algo maravilloso poder tocar dos horas y crear historias bellas, lógicas, emocionales, intelectuales.
-¿Y además?
-También todo músico de la historia del jazz en el que me he fijado para resultar creíble. También canciones, pop, casi cualquier cosa que escucho.
-En su disco 'A Time for Everything' refleja esto, con versiones desde Leonard Cohen a Sting o de Scriabin a Björk y hasta de Britney Spears...
-Es lo que intento hacer, mezclar lo que me gusta y crear algo con ello.
La interacción del trío
-Gira en trío. ¿Qué es lo que le gusta de este formato?
-Lo que me gusta es que puedo compartir la música con otros. Y en trío, con los compañeros adecuados, puedo llegar a lugares a que no podría alcanzar yo solo. Me gustan los desafíos y sorpresas. Y en solitario, noche tras noche, resulta difícil sorprenderte a tí mismo. No voy a dejar esta última faceta, pero también necesitaba hacer música con gente.
-¿Buscaba interacción?
-Exactamente.
-¿Por qué eligió París para instalarse?
-Es una agradable ciudad. Y tiene una buena escena musical. A veces, se pone a Nueva York muy arriba, como un templo. Estoy de acuerdo en muchos aspectos, pero esto no significa que en Europa... en París, en Madrid, en Barcelona o aquí: hay músicos en todas partes.
-¿A qué le suena la etiqueta 'jazz europeo'?
-Cualquier etiqueta me suena estúpida. Hay música buena y mala. No es 'europeo', 'americano' o 'jazz de Katmandú'. Me gusta o no. Me llega o no. Eso es.
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