La constructora ACS, que preside Florentino Pérez, anunció ayer que ponía a la venta su participación accionarial de control en la eléctrica Fenosa, al tiempo que manifestaba su deseo de «consolidar» su posición accionarial -en torno al 12% entre acciones y derivados-, en la compañía vasca Iberdrola. El anuncio, señalan fuentes del mercado financiero, está relacionada con las presiones que ha hecho la banca sobre ACS para que rebaje su enorme endeudamiento, que a finales del pasado mes de marzo se situaba en 18.175 millones de euros.
Al parecer, la combinación de varios factores negativos -el deseo general de la banca de reducir sus riesgos, los problemas que afectan particularmente al sector de la construcción y el descenso acusado de las cotizaciones bursátiles, especialmente- han convencido a los responsables de ACS de que deben aceptar el doloroso camino de la venta de activos. El último balance oficial de la empresa, el del cierre del primer trimestre, reflejaba no sólo el incremento de su endeudamiento bancario, sino también un ligero debilitamiento patrimonial, hasta situar su nivel de 'apalancamiento' -la relación entre fondos ajenos y propios en su activo- en un 79%.
Los bruscos descensos registrados en la Bolsa en las últimas semanas han empeorado la situación. Buena parte de las inversiones de ACS -Fenosa, Iberdrola, Abertis o la constructora alemana Hochtief-, están financiadas con créditos que tienen como garantía los propios títulos de las empresas. Si la cotización de estas acciones baja más allá de determinados valores, pactados entre ACS y los bancos, la constructora está obligada a aportar garantías adicionales. Además, a principios de semana, ACS acumulaba minusvalías 'latentes' por importe de 1.700 millones de euros en su cartera de participaciones, como consecuencia del revés sufrido por el mercado bursátil.
No hay acuerdo
La empresa admitía ayer en una nota enviada a la Comisión del Mercado de Valores que estudia esa opción de venta del 45,3% de Fenosa, aunque no ha alcanzado acuerdo alguno con potenciales compradores. Diversas fuentes sostienen que, en realidad, la constructora presidida por Florentino Pérez lanzó ayer el mensaje para tranquilizar a los bancos -de paso ha animado la cotización, algo que tiene efectos positivos sobre su propio balance- pero que aún tiene «muy verde» el proceso de venta. «La venta del 45% de Fenosa -apuntaba ayer un analista-, no va a ser fácil tal y como está el mercado financiero, teniendo en cuenta, además, que el comprador estará obligado a lanzar una OPA sobre el 100% de las acciones de la compañía».
Por otra parte, la posibilidad de intentar un 'asalto' a Iberdrola por parte de la constructora, también se dibujaba como una «operación difícil», ya que supondría para ACS volver a una situación de alto endeudamiento. La venta de las acciones de Fenosa, aún en unas buenas condiciones de valoración, aportaría una liquidez muy limitada: su compra fue financiada en un 80% mediante crédito.