Trasladar el antiguo proyecto del Centro del Vino, hoy Centro de Cultura del Rioja, desde La Grajera al Casco Antiguo fue una de las decisiones más polémicas tomadas por el actual equipo de Gobierno y, a pesar de las reiteradas críticas del PP, cada día está más cerca de ser una realidad. El último paso se dio ayer mismo, con la apertura de plicas de los anteproyectos presentados.
En principio eran siete los estudios de arquitectura, seleccionados entre los más de veinte que se interesaron por la iniciativa, los que concurrían al concurso. Finalmente el número quedó reducido a cinco, después de que Pesquera Ulargui Asociados no presentase en plazo la fianza provisional y que la documentación de Ignacio Quemada careciese de propuesta económica -a falta, en este último caso, de revisar la documentación electrónica-.
Eso sí, las cinco propuestas que ayer se conocieron no parecieron defraudar las expectativas del concejal de Turismo, Ángel Varea. Algunas más vanguardistas, otras más conservadoras, pero todas supieron reflejar la esencia que desde el principio se ha querido transmitir con este centro: la combinación de historia, recuperación del patrimonio, formación y promoción de la ciudad.
Con viviendas
Los cinco estudios de arquitectura diseñan un proyecto que incluye un Centro de Cultura del Rioja, en tres plantas más baja y sótano, y una promoción de viviendas. Todos ellos, asimismo, proyectan la recuperación de los lagares y calados de la zona y valoran el desarrollo del proyecto completo en 250.000 euros.
La propuesta de Jesús Marino Pascual y Asociados destaca por su patio interior cubierto. Otorga bastante importancia a la sala expositiva, que abarca las plantas primera y segunda del centro, y sugiere algún elemento novedoso como el econavegador.
El de Pi Gescar introduce varias salas dedicadas al aspecto formativo, como una zona de investigación y estudios y una habitación para conferencias y formación. También propone la inclusión de una tienda-enoteca.
El proyecto de Taggat también incluye una enoteca, además de varias aulas formativas y salas de conferencias, una zona para exposiciones temporales y otra para una exposición permanente y una tienda de artesanía. En este caso, proponen la construcción de estudios para alquiler.
Diseño arriesgado
Los arquitectos de la Oficina D´Arquitectura, Enginyeria i Urbanisme sugieren un arriesgado diseño que incluye un Palacio de Cristal. Su proyecto incorpora varias salas de catas y un gran salón de actos.
Por último, el despacho de Tania Silvestrini pone en valor la arquitectura del vino. Además de una sala de investigación, un centro de negocios y una zona de exposiciones temporales, incluye un área denominada 'Misterio del Rioja'.