Un día después de que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero haya presentado el recurso contra la Ley de Consulta, los partidos que sostienen a Juan José Ibarretxe en la Lehendakaritza comenzaron a sopesar la respuesta que deben dar ante una hipotética suspensión del plebiscito soberanista por parte del Constitucional. A la espera de que el Alto Tribunal se pronuncie -lo cual podría suceder hoy mismo, según apuntaron fuentes judiciales-, PNV, EA y EB, además de Aralar, volvieron a insistir ayer en la necesidad de articular algún tipo de respuesta a lo que el propio lehendakari describió el martes como una «ataque» al autogobierno vasco.
El tripartito mantiene varias ideas sobre la mesa, aunque las respectivas direcciones no han conseguido concretar cuáles son los pasos que van a tomar en las próximas semanas. Las tres formaciones buscan, además, dar con una fórmula que no otorgue ningún protagonismo a la izquierda abertzale, para evitar que, de nuevo, sea EHAK quien tenga en su mano cualquier acción en favor del referéndum. Entre las opciones que han cogido cierto peso en las últimas jornadas figura la de forzar un pronunciamiento del Parlamento vasco a través de su diputación permanente.
Este órgano refleja una correlación de fuerzas entre partidos similar a la de la Cámara de Vitoria y es el encargado de tomar cualquier decisión durante los periodos de vacaciones del Parlamento -sumergido hasta septiembre en el parón estival-. Su reunión suele ser reservada para abordar cuestiones que requieren de una respuesta inmediata. En los últimos años, se ha convocado ante el atentado de ETA en la T-4 del aeropuerto de Barajas o por el impacto social de la crisis de alguna empresa siderometalúrgica.
Fueron las formaciones con menor representación en la Cámara quienes ayer reclamaron que se reserve una fecha y un día para que este órgano interno se reúna y valore los pasos dados por el Gobierno central contra la consulta. Aralar y, sobre todo, EB recalcaron la necesidad de ofrecer «cumplida respuesta» a lo que calificaron de «despropósito» del Gabinete presidido por Zapatero. Así lo subrayó la representante del consejo político de Ezker Batua, Julia Madrazo, que acusó al Ejecutivo del PSOE de «pasarse por el arco del triunfo» el autogobierno y las decisiones adoptadas por «todas las instituciones que esta sociedad ha ido instaurando durante la democracia».
Por su parte, Patxi Zabaleta, líder del partido surgido tras separarse de Batasuna, insistió en la necesidad de que sea el Parlamento vasco, «como protagonista», quien defienda la legalidad de la consulta popular prevista para el próximo 25 de octubre. En su opinión, debe ser el Poder Legislativo quien se enfrente al Gobierno central ya que la ley de consultas fue aprobada por la Cámara de Vitoria y su defensa no debería ceñirse a una cuestión sólo de partidos.
Apostar por la diputación permanente favorecería los objetivos que se ha marcado el tripartito. En primer lugar, la representación que PNV, EA y EB tienen en este órgano facilita que puedan sacar adelante cualquier iniciativa que planteen, ya que PSE-EE y PP están en minoría. Además, no requerirían de grandes apoyos por parte de EHAK para que las medidas que planteen salgan adelante.
Sin grandes obstáculos
La diputación permanente se compone de 23 parlamentarios. Dirigido por la presidenta de la Cámara, Izaskun Bilbao, el tripartito suma 11 representantes por 10 de socialistas y populares. El reparto se completa con dos miembros de los comunistas vascos. La abstención o no asistencia de está última formación bastaría para que prosperara cualquier iniciativa planteada desde PNV, EA y EB. En este sentido, la portavoz de EHAK, Nekane Erauskin, aseguró ayer que su formación no respaldará ninguna de las propuestas que puedan surgir desde la Lehendakaritza en defensa de la consulta, pero en ningún momento de su comparecencia pública dijo que las vetaría si se produjeran.
Antes de llegar a esa votación, la tramitación previa no plantearía excesivos obstáculos para los tres partidos que sustentan a Ibarretxe. Como primer paso, dos de los grupos del Parlamento deberían pedir a Izaskun Bilbao la convocatoria de la diputación permanente. Esta solicitud obligaría a la presidenta a reunir, primero, a la junta de portavoces -donde la simple no asistencia de EHAK daría al tripartito ventaja sobre la oposición- y, después, a la Mesa -donde PNV, EA y EB son mayoría frente a PP y PSE-.
La única dificultad de esta vía es la que determina de manera exclusiva el calendario. Como ya informó ayer este periódico, tanto la presidenta del Parlamento como los representantes de diferentes partidos tienen concertados varios viajes oficiales para lo que queda de mes. De hecho, la próxima reunión de la Mesa está prevista para el último miércoles de julio, lo que dejaría la cita de la diputación permanente para el mes de agosto.
La posibilidad de que los partidos del Gobierno autonómico utilicen esta vía suscitó las críticas del Partido Popular, Su portavoz, Leopoldo Barreda, censuró al Ejecutivo de Ibarretxe por «utilizar las instituciones vascas con fines partidistas» e instó al lehendakari a «atenerse a los tiempos jurídicos». «Todo lo contrario, aquello que exceda de lo judicial, es no entender nada de la democracia y sólo servirá para escenificar el choque de trenes que persiguen los nacionalistas», señaló.