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Economía

ANÁLISIS

17.07.08 -

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En el breve espacio de tiempo transcurrido desde las últimas elecciones, lo que se presentó como una suave desaceleración se ha convertido en la peor crisis vivida por Solbes que, como saben todos ustedes, cumple 66 años el próximo 31 de agosto. Ya me dirán qué crema facial es capaz de compensar semejante deterioro, producido a tan vertiginosa rapidez. Y no se olviden de que esto no ha hecho más que empezar. Mientras el petróleo se mantenga por encima de los 135 dólares por barril, los tipos de interés sigan donde están, el euro conserve su fortaleza y la inflación no se baje del 5% la crisis seguirá aullando en el exterior. Y, mientras sigamos destruyendo empleo y castigando al consumo, seguirá apretando dentro. ¿Qué más nos puede pasar? Pues puede caer alguna otra inmobiliaria y se puede extender la moda de los concursos de acreedores a otros sectores. Alguna entidad financiera con una excesiva concentración de riesgos en el inmobiliario puede padecer tensiones graves y, lo peor de todo, Israel puede atacar Irán justo cuando hayan decidido darse un baño en el mar. Nada más que eso.
Bueno, pero no todo son críticas. Solbes ha hecho una cosa muy bien, al resistirse a involucrar al ICO en la solución (¿) al problema de Martinsa. Ahora dicen que van a comprarle suelo para aliviar su pasivo. No sé si pueden o si deben pasar antes por las Autonomías pero, si el Estado necesita suelo para sus promociones de VPO, no es una mala idea adquirirlo ahora e, incluso, adelantar compras para el futuro. Siempre, claro, que se haga sin discriminar a nadie, con transparencia total y a precios de mercado. El Estado ni puede ni debe arreglar los desaguisados ajenos y, además, defender al mercado incluye aceptar sus castigos.
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