La construcción de la línea de alta velocidad en Euskadi, la conocida como 'Y' vasca, se cobró ayer su primera víctima mortal. Un operario de nacionalidad rumana falleció aplastado por uno de los andamiajes de varias toneladas utilizados para construir el viaducto de Santa Engracia, en Luko (Álava). El trabajador, de 51 años, pertenecía a una subcontrata y apenas llevaba dos meses en la empresa. El Instituto Vasco de Seguridad Laboral, Osalan, atribuyó en su informe preliminar lo ocurrido a un fallo humano, al considerar que la víctima seguía «un procedimiento de trabajo inadecuado» en el momento de producirse el accidente que le costó la vida.
Florian Popa, oficial de primera, desarrollaba su labor en las obras de la 'Y' en el tramo comprendido entre Arrazua-Ubarrundia y Legutiano. Pertenecía a la empresa Mecanotubo, una firma especializada en andamios y estructuras con más de medio siglo de experiencia en el sector. La empresa había sido subcontratada por la unión temporal (UTE) formada por Tecsa y Altuna y Uria, adjudicatarias de las obras del TAV en este punto. Popa estaba dado de alta en la compañía desde el pasado 19 de mayo. Fuentes sindicales indicaron que, anteriormente, había trabajado como soldador.
El accidente que le costó la vida se produjo al filo de las nueve de la mañana. El operario procedía a desmontar junto a otro compañero tres tramos de la estructura utilizada para el hormigonado del viaducto de Santa Engracia, un andamiaje pesado conocido como cimbra en el argot técnico. En el proceso de desmontaje, una de las estructuras «perdió estabilidad» y golpeó a otra que cayó sobre el operario, indica el informe de urgencia elaborado por los técnicos de Osalan. La pieza, «de varias toneladas», le golpeó de lleno y le provocó la muerte prácticamente en el acto. «Era una tarea muy delicada. Nos sorprende que hubiera únicamente dos personas ejecutándola», valoró Juan Luis España, responsable del sector de la construcción del sindicato Comisiones Obreras, que al igual que otros representantes sindicales se personó de inmediato en las obras.
Los sindicatos pusieron el acento sobre la escasa antigüedad del fallecido en la empresa y exigieron que se investiguen las causas del siniestro para determinar si la muerte pudo haberse evitado con medidas de seguridad más eficaces. «El informe preliminar de Osalan indica que el desmontaje se estaba haciendo de forma inadecuada, pero hay que llegar al fondo del asunto y aclarar si era así por falta de medios o de formación, por ejemplo», indicó España. ELA denunció que la obra «carecía de las necesarias medidas de seguridad», mientras LAB censuró igualmente que «ha habido una clara falta de medidas preventivas». Los sindicatos convocaron diferentes concentraciones para este mediodía en Vitoria.
Más seguridad
El fallecimiento de Florian Popa se suma a la veintena de accidentes mortales que se han registrado en España en la construcción de las últimas líneas de alta velocidad ferroviaria. En el trazado entre Madrid y Barcelona, inaugurado el pasado mes de febrero, perdieron la vida 14 operarios. En el Madrid-Valladolid, estrenado el pasado diciembre, cuatro.
Las instituciones que promueven la red vasca de alta velocidad, el Gobierno central y el Ejecutivo vasco, mostraron ayer su pesar por el accidente de Luko y aseguraron que las obras se desarrollan «con todas las medidas de seguridad que son necesarias», apuntó la consejera vasca de Transportes, Nuria López de Guereñu, cuyo departamento gestiona la 'Y' en Guipúzcoa. El delegado del Gobierno en Euskadi, Mikel Cabieces, expresó su deseo de que se trate del «primero y último» incidente de este tipo.