Vitoria autorizó el pasado mes de abril la entrada «excepcional» de 6.582 toneladas de residuos sin tratar en el vertedero de Gardélegui provenientes de la planta de reciclaje de residuos de la construcción y demolición. Así lo reconoció ayer la concejala de Medio Ambiente, Alba Cañadas, al resto de grupos políticos, que habían solicitado su comparecencia expresa en una comisión después de que hace diez días Antxon Belakortu, de EA, denunciara lo ocurrido.
La edil socialista confirmó que esta situación «fue autorizada, de forma excepcional, los días 16,17, 18 y 21 de abril, después de que la gerencia de la planta contactara con el Ayuntamiento porque entraba gran cantidad de residuos muy húmedos, que al tratarlos daban problemas», detalló Cañadas.
La responsable de Medio Ambiente rebatió las declaraciones de Belakortu, quien aseguró que los camiones se habían «colado», además, «sin pagar la tarifa que les corresponde, por lo que las arcas municipales han dejado de ingresar cerca de 250.000 euros». En este sentido, Cañadas aseguró que los transportistas «pagaron 8,4 euros por tonelada, lo que da un total de 55.000 euros».
Para aclarar el embrollo y evitar nuevas anomalías de este tipo, el Gabinete Lazcoz ha abierto un expediente informativo. «Tenemos que ver qué empresas entraron esos días y cuánto material dejaron. En ese caso, les devolveremos el dinero correspondiente, debido a que los residuos al final no fueron tratados».
La concejala del PSE no pudo reprimir su malestar por las críticas previas de Belakortu. «Con los datos que tenía, y sin contrastarlos, ha montado este lío. No trabaja de forma seria ni concienzuda, interpreta los datos según le parece en un batiburrillo que presenta sin pies ni cabeza».
Rotura de tubería
De forma paralela, la edil de Medio Ambiente reconoció que la firma adjudicataria de la contrata de recogida domiciliaria de los pueblos del municipio de Vitoria «ha introducido residuos no admisibles al vertedero». «Se les ha pillado dos veces en 2005, una en mayo de 2007 y otra después, pero no se sancionó». Por ello, anunció que «pondremos medidas y veremos el protocolo para poder sancionar a los que meten cosas que no deben».
Por último, insistió en que la rotura de una tubería de lixiviados del vertedero de Gardélegui como consecuencia de las inundaciones de junio «no afectó a los animales ni a la depuradora de Crispijana».