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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Política

ERMUA, 11 AÑOS DESPUÉS

Ermua vive sin grandes homenajes el undécimo aniversario del asesinato del concejal popular

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«Aquí nadie habla de Miguel Ángel»
Un vecino pasa ante un mural similar a los que se realizaron en 1997. / FERNANDO GÓMEZ
Ermua calla pero no olvida. Once años después del asesinato de Miguel Ángel Blanco, sus vecinos quieren pasar página. «La procesión va por dentro y una salvajada así queda en el recuerdo para siempre, pero la vida sigue», aseguraban ayer algunos de aquellos que conocieron al edil del PP asesinado por ETA. Con muchas reticencias, hablaban en una fecha señalada, la de un domingo 13 de julio. Igual que aquella fatídica jornada de 1997 en la que el edil falleció en el hospital Nuestra Señora de Aranzazu de San Sebastián, al que había sido trasladado en la tarde del sábado anterior, agonizante.
Sin casi ningún tipo de homenaje, sin exhibiciones públicas, la localidad trató de sobrellevar la jornada con la tranquilidad de cualquier día. Sólo la aparición esporádica de alguna cámara de televisión recordaba que la jornada era especial y que Ermua sigue siendo un icono.
La indiferencia es, no obstante, pura fachada. «Nos acordamos, claro que nos acordamos porque muchos le conocíamos, aunque la verdad es que ya nadie habla de aquello públicamente», reconocía Asier. De la misma edad que Miguel Ángel, «ahora tendría 39 años», prefirió, como la mayoría de los que quisieron hablar, mantener ocultos sus apellidos.
Tras una década de intensos recuerdos, el Ayuntamiento -gobernado como entonces por el socialista Carlos Totorika- se limitó a arriar sus banderas y dejarlas a media asta en señal de duelo. Algo que ha suscitado las críticas del PP, pero que cuenta con el beneplácito de los vecinos.
«El calor de Ermua ya lo sintió su familia cuando debía, pero poco a poco todo se irá enfriando, es ley de vida», recordaba Araceli, vecina de los Blanco-Garrido hasta que la familia decidió abandonar el municipio. Aún ahora recuerda «a aquel chaval tímido. Ni siquiera sabía que estaba metido en política hasta que sucedió todo», reconoce. Igual que Severo García, que compartió horas de trabajo «con Miguel y su padre como albañil sin cruzar una sola palabra sobre política».
«En el corazón»
Aquel verano de 1997, Alazne tenía 17 años y ver la respuesta de la ciudadanía «despertó mi conciencia política». Ahora lo que gesta es un bebé por el que «hay que seguir luchando para lograr la paz». Pese a que no haya demostraciones públicas, «si toda España lleva a Miguel Ángel Blanco en el corazón, ¡cómo no lo vamos a hacer los ermutarras!», asegura.
El homenaje perenne será el polideportivo municipal, que lleva el nombre del edil popular. Enfrente, el monolito levantado por Ibarrola en memoria de las víctimas del terrorismo. Pocos se acercaron ayer a la escultura. Sólo Iker Vázquez y José Ladrós, que lo hicieron «por casualidad». Tienen apenas 18 años y poco que decir de un suceso que apenas está presente en su joven memoria. Un vago recuerdo de aquellas horas que mantuvieron en vilo a todo un pueblo que ahora recuerda en silencio y en la intimidad.
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