El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, podría estar considerando una posible retirada inicial de tropas estadounidenses de Irak a partir del próximo septiembre. Sin embargo, esta decisión es un arma de doble filo, ya que responde a la necesidad de aumentar el número de militares en Afganistán, donde el nivel de los ataques talibanes se ha incrementado durante los últimos meses.
De hecho, según adelantaba 'The New York Times' al citar fuentes militares, el número de uniformados muertos en combate durante mayo y junio fue mucho mayor en tierras afganas que en Irak, algo que pone de manifiesto el incremento de ataques por parte de las guerrillas en la zona.
El periódico asegura que existe un consenso entre Washington y Bagdad sobre la imperiosa necesidad de enviar más tropas al país vecino. «No hay realmente una discusión de cifras, sino respecto a las condiciones sobre el terreno», según un funcionario militar en la capital iraquí citado por el diario que asegura que esas condiciones «son mucho más favorables» que «incluso hace dos meses».
Aunque de momento no se haya tomado ninguna decisión al respecto, todo parece indicar que Bush, que abandonará la Casa Blanca el próximo 20 de enero, podría autorizar la salida de una a tres brigadas del total de quince que actualmente se encuentran desplegadas en Irak. Esto provocaría cierto desahogo en el Pentágono y permitiría reforzar la operaciones afganas, así como otras misiones militares estadounidenses en el resto del mundo.
Retén de 120.000 hombres
Sin embargo, si echamos un vistazo a las cifras, la reducción no sería tan significativa. Suponiendo que el plan del mandatario llegase a buen puerto, en Irak seguirían entre 120.000 y 130.000 militares norteamericanos, del tope de 170.000 autorizados por el presidente el año pasado tras el dramático incremento de ataques insurgentes en el país. Cabe recordar que el aumento de 20.000 uniformados aprobado en 2007 ha logrado reducir la violencia en Irak a niveles desconocidos hasta ahora, pero, según el inquilino de la Casa Blanca, los iraquíes no han logrado aprovecharse de esta situación y realizar progresos políticos sustanciales.
Por supuesto, una decisión de este calibre jugaría un papel crucial dentro de la actual campaña presidencial, según indicaba el rotativo estadounidense. Una posible retirada, por pequeña que esta sea, afectaría a los planes que los candidatos demócrata, Barack Obama, y republicano, John McCain, trazan para el futuro del país árabe. Dado que McCain apoya completamente la actual estrategia de la Administración Bush en Irak, la decisión podría jugar a su favor, ya que cualquier reducción de tropas haría indicar que el proyecto actual funciona.
La Casa Blanca no quiso hablar sobre el repliegue, pero el portavoz Gordon Johndroe dijo al periódico que, aunque el presidente esperaba traer a más soldados de regreso a casa, aguardaría a la recomendación de esperar hasta septiembre realizada por el general David Petraeus, el comandante estadounidense en el país pérsico, indicó 'The New York Times'.
«Por ahora», dijo Johndroe, «continuaremos las discusiones con los iraquíes sobre nuestros objetivos compartidos de una presencia de soldados estadounidenses reducida». añadió, según la publicación. Pero las negociaciones no avanzan y se han suspendido las reuniones para determinar el estatus de las tropas norteamericanas en el Golfo, según informó ayer 'The Washington Post'.
Ambas delegaciones trabajarán a partir de ahora en la redacción de un documento 'puente', más limitado en el tiempo como en los objetivos, que permitirá que el Pentágono prolongue su presencia en el país pérsico después de que finalice el mandato de Naciones Unidas a finales de este año. Bagdad exige un calendario, ya que quieren asegurarse de que los soldados estadounidenses no se quedarán en su tierra para siempre. De cualquier forma, sin establecer fechas, en el horizonte planea como referencia el 2009.