El encargado de inaugurar ayer la 32ª edición del Festival de Jazz es una de las grandes figuras del estilo 'Nueva Orleans' -quizá la versión más desenfada y alegre- del género. Michael White es miembro de una saga familiar de jazzistas, además de clarinetista y compositor. Le apodan 'doctor' porque es catedrático de español en la Xavier University, donde también enseña Historia del Jazz. Conferenciante y escritor, White es, ante todo, un hombre que vive la música con pasión. Minutos antes de su actuación, y durante la prueba de sonido de los 'Funk off', 'el doctor' dedicó unos minutos para atender a EL CORREO.
-Usted es músico y profesor universitario, ¿cuál fue su primera vocación?
-Sin duda, el jazz. Comencé mi carrera como músico profesional cuando estaba en la Universidad, hace ya más de treinta años. Me considero muy afortunado porque, para mí, la música no es un trabajo sino una parte de la vida, quizá la más importante.
-¿Cuál es la esencia del jazz de Nueva Orleans?
-Es un estilo de música folklórica, en el sentido de que surge del pueblo. Cuando nació, supuso algo muy importante para la comunidad negra, porque permitía la expresión individual y el desarrollo de la propia identidad. La alegría, la esperanza, el odio, la rabia o la tristeza se canalizaban mediante la música.
-¿Y técnicamente?
-Lo más destacable es la improvisación colectiva.
-Hoy actúa junto a la 'Steamboat jazz band', que fueron teloneros suyos en 2003.
-Sí, los conocí entonces, y para mí es un placer volver a coincidir con ellos. Creo que son una de las pocas agrupaciones locales que practican el estilo Nueva Orleans.
-Repite por cuarta vez en Vitoria, ¿qué es lo que más le gusta de este Festival?
-Viajo a muchos festivales durante todo el año, y puedo asegurar que el de Vitoria es uno de los mejores del mundo. Todo está planificado al detalle, en ese sentido es muy profesional. Además, hay siempre muy buen ambiente, una especie de atmósfera familiar que no es nada fácil de conseguir con músicos de este nivel.
-Y la ciudad, ¿qué le parece?
-Bonita, limpia, tranquila, habitable... Pero si hay algo que me guste de Vitoria es que la gente puede disfrutar de la calle. Desde la habitación de mi hotel he visto a personas mayores bailando agarrados en el parque de La Florida. Me emociona profundamente.
-¿Considera al público vitoriano experto en jazz?
-Lógicamente, después de 32 ediciones, la gente se ha formado y sabe qué es lo que está viendo y si es algo bueno o no.