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Cultura

13.07.08 -

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El 'duelo' que desde hace años se vive en las pujas internacionales entre el longevo Lucian Freud (Berlín, 1922) y el recordado Francis Bacon, dos de los pintores que recuperan con éxito el trabajo con la figura humana en época poco propicia para ello, volvía a reeditarse de una manera espectacular en sendas subastas en Nueva York el pasado mes de mayo, y se repetía el pasado 30 de junio con obras de ambos de menor precio.
El pasado 13 de mayo, el vivo retaba por enésima vez al muerto con la venta en Christie's del cuadro 'Benefits Supervisor Sleeping'; una Venus de una obesidad mórbida que Freud pintó en 1995. El precio de 21,5 millones de euros supuso una cifra récord en subasta para un artista vivo.
Por unas horas, pareció incluso que el célebre nieto pintor del padre del psicoanálisis podía acercarse, incluso superar, al carísimo Bacon. Pero apenas un día después, en otra puja en Sotheby's, el muerto respondía al vivo con un nuevo récord personal en una puja; su 'Triptych' del lejano 1976, otra de sus delirantes composiciones figurativas y se diría que de las mejores, se vendía por la friolera de 55 millones de euros.
La rentable escasez
La explicación estaría, según manifestaba a este periódico, en la última edición de Arco, Pierre Levai, director de Marlborough Internacional, en que «no hay 'bacons' en el mercado». Levai no deja de sacar cada año en la feria madrileña algún cuadro de Bacon; la última vez vendía un cuadro de 1990 por el que pedía 20 millones de euros. «Yo fui su 'dealer' toda la vida y todavía me queda alguno, pero hay muy poca obra de Bacon en venta».
El caso es que no dejan de venderse en las pujas internacionales obras del artista angloirlandés muerto en Madrid en 1992, cuyos precios hace sólo un par de años rondaban los 10 millones de euros; misterios del mercado, cosas de vendedores y compradores como el magnate ruso Roman Abramovich afincado en Londres, que fue quien adquirió las dos obras para el salón de su casa en Londres, según se supo una semana después.
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