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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Álava

INVERSIONES

Vecinos, cargos públicos y empresarios restan importancia a la deriva judicial de los 'green' de Labastida y Laguardia y destacan la buena salud del sector vitivinícola
13.07.08 -

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¿Qué ocurre en la Rioja Alavesa? La pregunta, obligada tras los fiascos de los proyectos para construir sendos campos de golf en Laguardia y Labastida, lleva días flotando en el ambiente de una de las comarcas con mayor atractivo no sólo de Álava, sino del norte peninsular. Lugareños, responsables políticos o empresarios no ocultan su inquietud ante la posibilidad de que las denuncias de la Fiscalía por las presuntas irregularidades urbanísticas cometidas en torno al golf enturbien su imagen. Por ello, se aferran como un clavo ardiendo a un sector bodeguero «muy serio y consolidado» que en los últimos años ha comprometido inversiones superiores a los 80 millones de euros.
«A nadie se le escapa que estas noticias no son buenas para la comarca, pero creemos que no tendrá mayores repercusiones», confiesa el alcalde de Labastida, Higinio Arinas (EB). El nombre del municipio que gobierna ha saltado esta semana a la palestra tras la denuncia del fiscal jefe de Vitoria, Josu Izaguirre, por la comisión de cinco presuntos delitos -entre ellos malversación de causales públicos o falsedad documental- por quien fuera alcalde entre 1999 y 2007, el popular Ignacio Gil y los tres promotores del proyecto Golf &Wine, que prevé la construcción de un 'green' de 18 hoyos y 750 viviendas en una localidad de sólo 1.500 habitantes.
Se muestra especialmente cauto cuando se le pregunta sobre la denuncia y no cesa en repetir que será la Justicia la que dará o quitará razones, pero Arinas no duda en manifestar que el proyecto del golf debería quedar aparcado: «No es necesario. Tenemos una gran riqueza medioambiental y un entorno privilegiado para elaborar vino. Hay que diferenciar lo que es un proyecto inversor, como es una bodega, de la especulación del golf», apostilla.
Su posición, sin embargo, es minoritaria en una Corporación en la que el PP y el PNV (con cuatro y dos concejales, respectivamente) siguen apostando decididamente por una modificación del Plan General que contempla el golf y una ambiciosa expansión urbanística. «Siempre que se actúe conforme a la ley, apoyaremos el proyecto porque es imprescindible para el futuro», asegura el portavoz jeltzale Iosu Landa.
Freixenet, a la espera
Mientras el dilema 'golf sí, golf no' sigue ocupando horas de debate, Labastida observa con alivio una inversión de 36 millones de euros impulsada por el Grupo Torres para construir una nueva bodega que se levantará dentro de tres años. Es la otra cara de la moneda. Las obras, aunque en una fase muy embrionaria, ya han comenzado. «Nada de diseños ni grandes firmas. Nuestra apuesta es tremendamente funcional», explica un portavoz del grupo.
Esta inversión viene a sumarse a la realizada hace ya un año por la firma García-Carrión con la adquisición de la bodega Señorío de Ulía. Con un presupuesto superior a 9 millones, no sólo ha modernizado las instalaciones sino que ha incorporado nuevas líneas de producción.
Con el permiso de Elciego, municipio que rompió todos los moldes con la bodega de Frank Gehry impulsada por Marqués de Riscal y que ahora ha tenido su continuidad con la construida por el Grupo Proconsol (Bodegas Antión) tras una inversión de 18 millones, la ya conocida como 'milla de oro' de Laguardia, emplazada a las faldas de la Sierra de Cantabria, es el destino más solicitado.
Lo fue hace siete años con la construcción de la bodega diseñada por Santiago Calatrava para Domecq y lo sigue siendo ahora. Mientras la empresa Casalbor ultima la puesta a punto de su bodega, Freixenet se mantienen a la espera de recibir el plácet de Medio Ambiente para iniciar las obras de un complejo ideado por el prestigioso arquitecto japonés Toyo Ito. La inversión: 20 millones, una cantidad similar a la que se desembolsará para ejecutar los proyectos de Viña Izadi, del grupo Artevino, y Ebrogan.
Con este amplio abanico de ases en la manga, no es de extrañar que la alcaldesa del municipio, la peneuvista María Jesús Amelibia, asegure tajante que la polémica del golf «no afectará en absoluto» ni a la imagen de la comarca ni al prestigio de su sector vitivinícola. No hay que olvidar que si ahora es Labastida la que ha visto como su proyecto del campo de golf ha saltado al terreno judicial, Laguardia ya tuvo su ración a finales del pasado año.
Lo hizo tras destaparse el presunto soborno a un concejal de EA para que apoyara la construcción de 320 viviendas en lugar de las 120 pensadas por el actual equipo de gobierno. Ahora, el tema se encuentra en plena investigación judicial y no es de extrañar que en próximas fechas se conozcan novedades al respecto.
«Si tan importante es el proyecto del golf, en el año que llevo de alcaldesa nadie se ha acercado a mí para interesarse por él», explica la regidora. Destapado el caso, el proyecto ha quedado condenado a dormir el sueño de los justos en los cajones del Ayuntamiento. Por ahora.
Innovación e imagen
¿Golf sí o golf no? El presidente de la Cuadrilla de la Rioja Alavesa, Alfonso González (PNV), asegura que la decisión debe nacer de la voluntad de cada municipio y si llegado el caso sus habitantes lo quieren, tendrá que hacerse. «Eso sí, siempre que se cumpla la ley a rajatabla», puntualiza. «Se pueden conjugar las dos cosas: negocio y medio ambiente. El 80% de las bodegas son pequeñas y necesitamos las grandes inversiones», asegura.
¿Y qué opina el empresariado? La coincidencia es unánime. El gerente de la Asociación de Bodegas de Rioja Alavesa (ABRA), Patxi Antón, destaca el buen momento del sector por el «gran trabajo y esfuerzo» que se está realizando. «Se ha invertido mucho en innovación e imagen y eso se nota», sentencia. Respecto a la viabilidad de la construcción de un campo de golf en la zona para consolidar la oferta enoturista, mantiene que la idea, «al igual que otras muchas», podría ser buena siempre que se cumpla la legalidad vigente y tenga el respaldo de los habitantes, una afirmación corroborada por Javier Ruiz de Galarreta, gerente del consorcio de firmas exportadoras de vino.
Por su parte, las instituciones publicas, léase Gobierno vasco o Diputación foral, mantienen una calculada equidistancia. «La ley es conocida y todos deben cumplirla. A partir de aquí, cada municipio tiene potestad para decidir qué hacer», resumen. Es decir, ni un sí rotundo ni un no tajante a los campos de golf. De momento, el Parlamento vasco ha dado un primer paso instando al Ejecutivo a que redacte un plan sectorial sobre este tipo de infraestructuras deportivas.
¿Golf sí o golf no?
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