Un comunicado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) aseguraba ayer que la liberación de quince secuestrados, entre ellos Ingrid Betancourt y tres contratistas estadounidenses, del pasado día 2 no fue un rescate exitoso fruto de un operativo del Gobierno, sino una fuga propiciada por la traición y deslealtad de los guerrilleros que los custodiaban. La nota es el primer pronunciamiento de la guerrilla, fechada en las 'montañas de Colombia' tres jornadas después de la intervención militar, fue difundida por la Agencia Bolivariana de Noticias.
Las FARC sostienen que «la huida de las ex candidata presidencial y sus compañeros de cautiverio fue consecuencia directa de la despreciable conducta de 'César' y 'Enrique', que traicionaron su compromiso revolucionario y la confianza que en ellos se depositó».
Gerardo Antonio Aguilar, 'César', y Alexander Farfán Suárez, 'Enrique Gafas', comandante y su segundo, estaban a cargo del grupo de rehenes que subieron al helicóptero de una falsa ONG para ser trasladados ante el 'secretariado' de las fuerzas rebeldes. Según el Ministerio de Defensa, fueron reducidos por un grupo de élite de las Fuerzas Armadas y podrían ser extraditados a Estados Unidos.
Rescate o entrega pactada, la guerrilla sufrió un duro varapalo al perder a los rehenes más valiosos para presionar al Gobierno de Bogotá a aceptar un acuerdo humanitario que ponga en libertad a quinientos de sus guerrilleros presos. En cualquier caso, muestra las dificultades que sufren las FARC ante «la política de seguridad democrática» del presidente, Álvaro Uribe.
Un rescate sugiere que los frentes de la insurgencia no mantienen buena comunicación. Si fue una fuga porque los carceleros aceptaron entregar a los 'canjeables' por dinero, cansados ya de las penalidades y la presión militar, ratifica la tesis del Ejecutivo de que sus métodos de presión y recompensas son útiles. Sin embargo, esta segunda opción restaría prestigio a las fuerzas militares y al mismo Uribe, que presumió de que la 'Operación Jaque' requirió un audaz montaje de inteligencia.
Búsqueda de pactos
De cualquier manera, en el texto de cinco puntos las FARC insisten en su interés de buscar pactos. «Mantenemos vigente nuestra política por concretar acuerdos humanitarios que logren el intercambio y, además, protejan a la población civil de los efectos del conflicto».
Pero asimismo lanzan una advertencia al Ejecutivo. «De persistir en el rescate como única vía, Uribe debe asumir todas las consecuencias de su temeraria y aventurera decisión». Sin embargo, no exigen, como hicieron en el pasado, el despeje de los municipios de Pradera y Florida, en el Valle del Cauca, aunque insisten en que mantendrán su lucha por la liberación de sus presos.
Precisamente el jueves, las autoridades carcelarias revelaron que las FARC planeaban atacar una prisión de alta seguridad para liberar a medio millar de guerrilleros, como represalia por la liberación de los rehenes. «La paz que requiere Colombia debe ser resultado de acuerdos que beneficien a las mayorías. No va a ser la paz de los sepulcros sostenida sobre la corrupción, el terror del Estado, la felonía y la traición», concluía el comunicado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.