Ayer volvieron los gendarmes al Tour. Imagen repetida: como el año pasado con Moreni esposado o con Vinokourov escoltado. Otro positivo. Ahora ha sido Manuel, el 'Triki', Beltrán. La misma escena: una quincena de policías, nueve vehículos con la urgencia de sus luces azules. Un hotel cercado. El del equipo Liquigas. 'El Hotel des Voyageurs'. De los viajeros. El destino final para un ciclista de 37 años que empezó ayudando a Rominger a ganar la Vuelta, que vistió el maillot de Armstrong en el Tour y que recurrió a la vieja EPO en la primera etapa de este Tour. La dirección de la carrera le expulsó. Está sentenciado: le caerán dos años de suspensión. Como todos los equipos, el Liquigás firmó en junio el compromiso de echar a los implicados si había un escándalo. Y lo hay. Interminable.
Se supo a las siete y media de la tarde. Dos horas después del final de la etapa. A Beltrán lo fueron a buscar a Le Rouget, un pueblo situado a 16 kilómetros de Aurillac, meta de la séptima etapa. Estación final para una carrera deportiva de 16 temporadas. Uno de los agentes, enérgico, llevaba la orden. Preguntó por Beltrán. El ciclista. El ex ciclista ya. Su habitación fue la única del equipo que registraron. Sólo le buscaban a él. Poco antes de las nueve se lo llevaron a declarar ante el fiscal de Aurillac.
Punto final
El Tour sólo tiene un riesgo: aburrir a su público. Que un día de julio la Grande Boucle llame a la puerta y ya no haya nadie. Y a la afición la ahuyenta el dopaje. Ayer se supo del último caso. Uno más; uno menos en el pelotón. Es el final de Beltrán si el contraanálisis confirma la presencia de eritropoietina sintética en su organismo. Ciclismo sin salida.
Ayer también, el presidente de la Agencia Francesa de Lucha contra el Dopaje (AFLD), Pierre Bordry, avanzó que hay «una decena de corredores» que presentan valores fisiológicos extraños No son casos positivos. Es peor: «Son valores inquietantes para su salud». Hoy, esos diez 'enfermos' serán informados. No está en peligro su continuidad en la carrera, sino su futuro.
La AFLD se encarga por primera vez de los controles antidopaje del Tour. Ley francesa. Interna. El Tour está enemistado con la Unión Ciclista Internacional. No se fía. Cree que la UCI teledirige los controles. Por eso, la Agencia gala realizó los análisis previos al Tour y hará los del resto de la carrera. «Nuestros médicos han estudiado los datos y vamos a invitar a la decena de ciclistas con irregularidades a consultar con sus propios médicos. Por su salud», insistió Bordry. Al parecer, Beltrán despertó sospechas en esas catas realizadas la víspera del Tour. Le colocaron en la lista negra. Y le sometieron a control en la primera jornada, entre Brest y Plumelec. A la primera. EPO.
La eritropoietina es detectable desde 2001. Cuando aún no lo era, ya desencadenó el 'caso Festina', el que derrumbó el Tour de 1998. Y pese a la persecución de los laboratorios, ha seguido viva. Por confesiones se sabe que equipos como el Telekom de Riis y Ullrich se nutrían de este oxigenador de sangre. Era la reina del pelotón. Y aún rueda por el pelotón. Cada año. Cada Tour. Ahora es el jienense Beltrán. Otra edición que empieza a desangrarse. Gota a gota.
De momento, las reacciones ya han comenzado. Victor Cordero, director de la Vuelta a España, se ha apresurado a informar de que si se confirma el positivo del 'Triki' Beltrán, la organización retirará la invitación al equipo italiano. Para Cordero, esta noticia supone un «nuevo paso atrás del ciclismo». Hay que recordar que el máximo responsable de la ronda española declaró el 26 de mayo que «cualquier estupidez será motivo de exclusión». Dicho y hecho.