Vitoria es la capital española con más kilómetros de carril bici por habitante y «una de las pocas» ciudades que promueve el uso de estos vehículos como medio de transporte. Éstas son las conclusiones principales del último informe de la revista Consumer, que dedica el número de este mes a repasar las infraestructuras ciclistas de 18 urbes. Vitoria suspende, eso sí, en el mantenimiento de los aparcamientos.
El análisis constata lo avanzada que se encuentra la capital alavesa en relación a otras como Alicante y Oviedo, donde no hay ni un bidegorri y mucho menos un servicio de préstamo de bicicletas. Pero también permite comprobar que los esfuerzos de Vitoria, pionera en muchas medidas a favor del pedaleo, tampoco han sido para tanto. Bilbao, San Sebastián, Barcelona, Córdoba o Sevilla se han puesto las pilas en los últimos años y están tan bien o mejor que Vitoria.
Así, puede que los vitorianos dispongan de una red de bicicarriles de 55 kilómetros, pero es que la de los barceloneses es de 128 kilómetros. Además, el mantenimiento de la red local de aparcamientos de bicis, desde el punto de vista de los redactores del trabajo, deja bastante que desear. La capital alavesa se merece un «mal», es decir, suspenso. Catea también en cuanto a la seguridad de la bicicleta. Y es que carece de anclajes antirrobos como los que se ven en los estacionamientos de Barcelona. Además, las bicis no pueden ir en los urbanos.
Cantidad y calidad
Mejor parada resulta la capital alavesa en lo que se refiere a la seguridad del ciclista. El informe destaca en este sentido la presencia de semáforos específicos para los amantes de las dos ruedas, ahora buena parte de ellos inutilizados. También ensalza el servicio de alquiler personalizado, que permite al usuario hacerse con uno de estos vehículos en el mismo día. Sin trámite previos.
El portavoz de Gasteizko Bizikleteroak, Xabier Arriola, se congratula de que la ciudad salga bien parada en este ránking. Sin embargo, cree que se han perdido años preciosos para convertirla en un referente. «Vitoria ya fue pionera de los carriles bici hace doce años. ¿Dónde estaríamos ahora si en todo este tiempo se hubiese trabajado mejor, con otros conceptos?», se preguntó.
Y es que los ciclistas urbanos creen que la cantidad de kilómetros de bidegorris no se corresponde con la calidad. «No están bien resueltos ni en las conexiones ni en los cruces. Los meten por cualquier sitio, sin tener en cuenta la convivencia con peatones y coches», lamenta. Arriola confía en que el diseño de la nueva red de bicicarriles en marcha priorice la comodidad y seguridad del ciclista. Asimismo, asegura que los responsables del tranvía les han comunicado que dejarán que las bicis suban a los convoyes siempre y cuando no sea en horas punta.