Más allá de su polémica salida de la Corporación Mondragón, Irizar sigue generando noticias. El fabricante vasco de autobuses acaba de inaugurar una nueva planta en Marruecos que le permitirá consolidar su ya importante presencia en el mercado magrebí. Las nuevas instalaciones, ubicadas en la localidad de Skhirat, a unos 20 kilómetros de Rabat, han supuesto una inversión de 25 millones de euros y aunque en un principio se centrarán en la producción de autocares de lujo, también serán utilizadas por la empresa para entrar en el segmento de los autobuses urbanos, un área en el que no operaba hasta el momento.
La planta marroquí, operativa desde hace sólo un mes, viene a reforzar la ya destacada presencia internacional de Irizar, que, además de en el País Vasco, cuenta con fábricas en China, Brasil, México, India y Sudáfrica y opera en 88 países de todo el mundo. La instalación fue inaugurada ayer por el ministro de Industria y Tecnología marroquí en un acto que contó con la presencia de la 'plana mayor' de la cooperativa, encabezada por el presidente de Irizar Maroc, José Manuel Orcasitas; el coordinador de la fábrica de Ormaiztegui, Peio Alcelay, y el presidente de la junta rectora de la compañía, Gorka Herranz.
La presencia del fabricante vasco en Marruecos no es nueva. Está presente aquí desde 1997 y su penetración es tal que controla casi el 100% del mercado de autocares de lujo destinados al turismo. La fuerte demanda existente convenció hace ya años a sus responsables de la necesidad de contar con unas instalaciones mayores de la que las ya que poseía en Salé, que seguirán operativas. Así, surgió la nueva planta, en la que trabajan más de 200 personas y que a día de hoy cuenta con una capacidad de producción de 240 autocares -uno al día-, ampliable a 1.000 unidades -cuatro diarias- en función de las necesidades del mercado. Si se alcanza esa cifra, la plantilla superaría previsiblemente las 600 personas.
Turismo
Hasta ahora, Irizar sólo producía en Marruecos el modelo Century, destinado fundamentalmente a las línea regulares e internacionales y al turismo. Pero el fabricante vasco va a ir más allá. Según desvelaron ayer sus responsables, la compañía va a aprovechar la fuerte demanda existente en el país vecino para entrar en el negocio de los autobuses urbanos, o de línea, un campo hasta ahora inédito para ella. «Existe una gran necesidad y demanda de este tipo de unidades en este país y por ello hemos decidido entrar. Dada la flexibilidad que nos permite la nueva planta, vamos a adaptar nuestra producción aquí a la demanda de nuestro clientes», explicó Orcasitas.
En un principio Irizar no diseñará sus propios autocares de línea, como hace con los de lujo. Hace cuatro años alcanzó un acuerdo de transferencia tecnológica con el grupo Castrosua -considerado uno de los productores europeos de mayor calidad en ese segmento-, lo que le permitirá producir en Marruecos un modelo del fabricante gallego, el CS40. Si el negocio prospera y evoluciona, la cooperativa vasca se planteará diseñar y lanzar un modelo propio y mejorado.
Pero eso dependerá de la marcha del mercado. Las expectativas parecen muy positivas. Por lo pronto, aunque aún no hay ninguna operación de venta de ese tipo de unidades en Marruecos, el fabricante ya negocia con varios posibles clientes.
El país africano no será el único en el que Irizar fabricará autocares de línea. Desde el año que viene hará lo mismo en China. A partir de ahí, no descarta extender la producción de este tipo de unidades en otros lugares, si bien dependerá siempre de la demanda.
La cooperativa vasca recién separada del Grupo Mondragón no descarta por el momento abrir nuevas instalaciones productivas en otros países. «Siempre estamos a la expectativa de nuevas oportunidades», puntualizó Orcasitas.