La argentina Candela Figueira y la pamplonesa Maitena Muruzabal conocen de primera mano lo mucho que cuesta hacer cine en España. Estas guionistas y directoras que se conocieron estudiando cine en la universidad californiana de UCLA también han tenido que ser productoras, distribuidoras y agentes de marketing y promoción de su ópera prima, 'Nevando voy'. Les valió la experiencia adquirida en los equipos de producción de películas de Hollywood como 'Sr. y Sra. Smith' y 'Entre copas'.
No ha sido fácil cocinar esta comedia sobre el día a día de cuatro trabajadores de una fábrica de cadenas para la nieve ni tampoco su estreno en salas, a pesar de los reconocimientos que ha recibido en los numerosos festivales nacionales e internaciones en que se ha proyectado: en el último, Miradas Madrid, fue elegida mejor película. La ilusión, las ganas de trabajar y la voluntad de estas dos mujeres han hecho posible que su primer largometraje llegue este viernes al gran público. Una historia en la que han estado implicadas más de dos años, uno escribiendo el guión y el resto desarrollando un proyecto para el que pidieron sin éxito subvenciones y crearon la productora Cronopia Films. Tenían claro que había que hacer 'Nevando voy' por lo que acudieron a sus familias y consiguieron 15.000 euros, cantidad que destinaron para las comidas de rodaje, la construcción de un travelling, alquilar varias luces y un micrófono y pagar «algo» a los actores. El respaldo de un equipo de debutantes artísticos y técnicos -a estos últimos los encontraron en Internet- y dar con los responsables de una fábrica que les dejaron rodar gratis durante tres semanas -la cuarta se repartió entre casas de amigos y de los propios actores- hicieron que la aventura fuera posible.
Pero Figueira (Buenos Aires, 1978) y Muruzabal (Pamplona, 1979) no contaban con los 250 euros que costó reparar la cámara del director de fotografía, una cifra «muy importante» en una producción tan limitada de presupuesto. Las desconocidas y noveles cineastas terminaron la película en formato digital y vieron en el Premio del Público que lograron el año pasado en la Seminci el empujón que necesitaba la película para llamar la atención de los distribuidores.
No hubo suerte, pero las directoras, que ya están trabajando en el guión de su segundo filme, encontraron en el Gobierno de Navarra la ayuda necesaria para hinchar la película a cine. Candela tiene su residencia habitual en Los Ángeles y Maitena en Pamplona, pero la distancia física no impide que ambas trabajen juntas para hacer realidad esas historias que un día aparecen en la imaginación. Como afirman, 'Nevando voy' «quiere contar una historia del otro lado, donde también se puede vivir y trabajar». «La producción también se ha hecho desde el otro lado, porque el que quiera ser cineasta que lo sea y que no diga que lo quiera ser».