A falta de 24 horas para que comience el congreso del PP vasco, la crisis abierta tras la marcha de María San Gil dista mucho de cerrarse. Al contrario. La fractura entre los afines a la todavía presidenta de la formación y los que respaldan a su sucesor, Antonio Basagoiti, es cada vez mayor y es muy difícil que se cierre. Sobre todo, porque a las discrepancias acerca de la línea política que debe seguir el partido se ha unido una retahíla de reproches personales. La ruptura se escenificó ayer mediante un goteo de dimisiones de cargos -hasta tres las acabaron presentando- que denunciaron cómo se ha «triturado» a San Gil y la «deriva» en la que se mueve el PP vasco.
Todo sucedió en Guipúzcoa, el territorio de San Gil. El movimiento lo inició la concejal en el Ayuntamiento de San Sebastián, Carmen Rubio. A través de una carta titulada 'Gracias María', la edil lanzó toda una serie de dardos envenenados a los dirigentes que liderarán el partido a partir de este fin de semana. Aseguró que no quiere formar parte de un equipo que «va de simpático» pero que ha «triturado» a San Gil y resaltó que algunos miembros del PP le «han bailado el agua» a la presidenta. En un duro texto, habló de «envidia y ambición», de situación «kafkiana» e, incluso, sostuvo que, utilizando «como excusa» la ponencia política que debía redactar San Gil, empezaran «las mentiras, las descalificaciones y las alusiones a la enfermedad que llevó con tanta valentía».
Fuentes del PP guipuzcoano dan por hecho que esta misiva contaba con el «beneplácito» y la «supervisión» de la propia San Gil y su principal asesora, Olivia Bandrés, compromisaria que no apoyó la ponencia política durante el congreso de Valencia en el que salió reelegido Mariano Rajoy.
Asimismo, mostraron su malestar porque saliese ayer a la luz cuando Rubio presentó su dimisión a María José Usandizaga -presidenta del PP guipuzcoano- el pasado 20 de junio mediante una carta diferente a la hecha pública ayer. Según esta versión, ambas acordaron que la marcha de la concejal se aplazaría hasta después de verano.
Apenas unas horas después de la aparición del documento de Rubio, surgió otro muy similar. En este caso lo firmaba Pedro Altuna, miembro de la ejecutiva del partido en este territorio. Al igual que el anterior, también se titulaba 'Gracias María'. El cargo interno denunciaba la «deriva» a la que se enfrenta su formación y se dirigía a San Gil para decirle que «verás gestos que te helarán la sangre por parte de personas de corazón de hielo». En una línea igual de contundente que la concejal donostiarra, Altuna hablaba de «ignominia» y sostenía que quienes «llevamos durante años jugándonos la vida», no lo «hemos hecho» para lanzar «guiños a los responsables y cómplices de nuestra situación: los nacionalistas».
Ponencia 'light'
El tercer ariete de esta campaña de ataque organizado a Basagoiti, Usandizaga y Alfonso Alonso lo portó Maribel Melgosa, también integrante de la dirección guipuzcoana. Su carta, calcada a la de Rubio y Altuna. Al igual que los otros dos dirigentes, censuró la «falta de gratitud» y «el cambio de estrategia como si tal cosa». Otra de las personas más representativas del sector crítico, Regina Otaola, fue más 'diplomática'. Se limitó a decir que la ponencia política es «un poco más 'ligth', más de guardar las formas», y deseó que las diferentes enmiendas la «mejoren».
La respuesta oficial llegó por boca de Alonso y Usandizaga. El político alavés manifestó que «algunos lo que buscan es hacer daño al PP vasco y causar división», pero advirtió de que «esto no lo para nadie». A su juicio, «aquí claramente hay dos proyectos: uno donde está la inmensa mayoría de este partido y otro, el que representan aquellos que lo que quieren es destruir». Unas palabras muy similares a las expresadas por Usandizaga.