José Manuel González Páramo, consejero del Banco Central Europeo (BCE), lanzó ayer un serio aviso a las economías continentales, al advertir que el traslado de la inflación a los salarios podría desencadenar una oleada de «despidos masivos». El responsable de la autoridad monetaria insistió en los riesgos crecientes de un repunte de los precios ante la inestabilidad del petróleo y las materias primas, y pidió a los Gobiernos que «estén a la altura» de las circunstancias.
El consejero del BCE -que participaba en un encuentro financiero organizado por Caja Madrid- urgió a los agentes sociales a evitar lo que los expertos denominan 'efectos de segunda ronda' de la inflación o, lo que es lo mismo, a impedir que los salarios y los convenios colectivos que se negocien -así como el resto de precios de la economía- incorporen el actual repunte del IPC. González Páramo aseguró que ese movimiento «lleva asociado el riesgo de desatar y acelerar las espirales de salarios y precios». Algo que, dijo, ya sucedió después de las crisis del petróleo y las materias primas de los años 70 y 80 y que condujo a «prolongados episodios de desempleo masivo».
Hay riesgos
Sin dar demasiadas pistas sobre los próximos movimientos del BCE, González Páramo dijo que, a pesar de que los fundamentos de la economía europea son sólidos, los riesgos sobre la inflación se encuentran claramente al alza. A su juicio, el peligro se centra en eventuales subidas inesperadas del petróleo, las materias primas y la energía. El organismo -reconoció- está preocupado también por la posibilidad de que la tensión en los mercados afecte a la economía real de forma «más adversa» de lo esperado, así como por la posibilidad de que surjan presiones proteccionistas. Otro de los posibles catalizadores de la inflación, señaló, es el que se refiere a eventuales «aumentos de los impuestos indirectos por parte de los Gobiernos».
La encuesta trimestral de costes laborales que elabora el Instituto Nacional de Estadística ya evidencia que los temores de los responsables del BCE son ciertos y que los incrementos siguen una línea paralela a la de la inflación. En el primer trimestre de 2008, el coste salarial medio por trabajador creció el 5,3%, en comparación con el mismo periodo de 2007, lo que supone situarse 1,1 puntos por encima de la inflación del pasado año.
Por otra parte, el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, que participó en un coloquio organizado por la Cámara de Comercio Estadounidense en España, aseguró ayer que en el último año los beneficios empresariales han presionado más so bre la inflación que los salarios. Pese a ello, coincidió en la idea de pedir moderación salarial, para evitar una escalada en el aumento del paro.
Calificó como «crucial» la contención de los salarios, por lo que instó a los agentes sociales a que planteen la posibilidad de cláusulas de «descuelgue» en lugar de las generales de revisión salarial, de forma que los sueldos no se suban automáticamente con la inflación sino en función de la coyuntura y los resultados de cada empresa.
Con esta medida, dijo, se evitaría una mayor pérdida de puestos de trabajo en sectores que no sean el de la construcción, donde la destrucción de empleo es ya inevitable.