El presidente del Barcelona, Joan Laporta, afrontará hoy una de las juntas directivas de la entidad más explosivas de los últimos años, en la que pretende aplacar el pulso que le presentarán compañeros del consejo, que desean que dimita.
La posición del presidente en las últimas horas ha sido de mostrar la máxima fortaleza, que se ha escenificado en la madrugada del lunes al martes en una cena entre todos los directivos, excepto Alfons Godall, hasta las 3:00 horas en la que Laporta ha vuelto a defender su continuidad, aunque aceptando negociar diversos escenarios, aunque ninguno de ellos pasa por su dimisión.
Un grupo numeroso, aunque no suficiente para hacer dimitir a Laporta (deberían presentar la renuncia media docena de directivos), tiene pensado plantear un pulso a la presidencia para que el resultado del referendo de la moción de censura que resultó este domingo tenga mayor trascendencia en el equipo directivo, cuya máxima expresión cree que debería ser la renuncia al cargo del presidente.
El planteamiento inflexible que defiende este colectivo de directivos, a la cabeza del cual se encuentra Ferran Soriano y Evarist Murtra, es que Laporta ceda la presidencia a Albert Vicens i Rahola, vicepresidente primero de la entidad, para que el Barcelona encuentre estabilidad en el arranque de temporada y, así, poder frenar la fuerza contraria que generó que el 60'6% de los votos en el referendum penalizasen a la junta.
Inflexible
A pesar de la insistencia y las recomendaciones, Laporta se niega a dimitir porque entiende que los resultados en las urnas le legitiman (no se alcanzó el 66'6% necesario para que triunfase la moción) y porque argumenta que al club no le beneficia esta crisis directiva ni que la entidad inicie un proceso electoral con el adelantamiento de comicios a la presidencia.
A petición de Joan Laporta, quien se encontraba el martes en Suiza en una reunión de clubes europeos, la casi totalidad de los directivos, excepto Godall, se reunió en el domicilio particular del tesorero del club, Joan Boix. En la reunión, Laporta pudo escuchar de todos los asistentes las posiciones que tenían ante la crisis generada por los resultados del referendo del domingo.
A pesar del largo encuentro, no se concretó ninguna posición y sí, en cambio, se dibujaron diversos escenarios por parte de los directivos favorables a Laporta, pero en ninguno de ellos que el presidente abandonaran el mando, hecho que no contentó a algunos de los reunidos, incluso a los que le dan apoyo ya que el presidente no mostró ninguna fisura y llegó a presentar posibles sustitutos, sin catarlos, para ocupar las vacantes que se podrían producir
Durante el día ayer los miembros de la junta directiva se volvieron a reunir para definir el plan de acción que hoy debería resolver, momentáneamente, la crisis de gobierno que tiene atenazada a la entidad catalana