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Álava

ÁLAVA

Dos arquitectos y un portavoz del Ayuntamiento elegirán el diseño del complejo
10.07.08 -

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Lazcoz plantea que la funcionalidad y la acústica primen en el concurso del Auditorio
Imagen de la plaza de Euskaltzaindia, donde el Ayuntamiento prevé construir el Palacio de Congresos desde 2011. / J. ANDRADE
Un paso más para alumbrar el Palacio de Congresos, Exposiciones y de las Artes Escénicas que PSE y PNV proyectan levantar en la plaza de Euskaltzaindia a partir de 2011. Una vez decididas las tres áreas internas que tendrá el complejo y lo que costará edificarlas, el Ayuntamiento de Vitoria se reunirá hoy para dar luz verde al concurso público para redactar el proyecto constructivo. Es decir, para que los arquitectos den forma al equipamiento. Y en este punto, la funcionalidad del complejo y su calidad sonora serán determinantes, ya que se valorarán más que el diseño exterior.
El Gabinete Lazcoz presentará hoy al resto de grupos un pliego de condiciones que reparte 120 puntos en cinco baremos. Así, la funcionalidad del edificio supondrá hasta cuarenta puntos; la acústica -que será dirigida por el experto japonés Yasuhisa Toyota-, veinte; y la calidad arquitectónica, otros veinte. Lo mismo que la coherencia presupuestaria y que la última categoría: el precio del contrato. Dicho de otra forma, se primarán los criterios técnicos -la versatilidad y la calidad sonora acaparan la mitad de la nota final- sobre los estéticos y económicos. Las empresas que pujen deberán obtener un mínimo de 70 puntos.
Los arquitectos que proyecten un complejo funcional tendrán mucho terreno ganado. El concurso hace hincapié en esta cuestión, que además de ser la más valorada (40 puntos) se detalla con ejemplos. Entre ellos, que se valorará que se puedan celebrar distintos eventos «sin generar confusión», que haya accesos independientes para cada volumen -el musical, el congresual y el expositivo-, o que los espectadores tengan «una visibilidad adecuada».
En este apartado se propone también que las salas sinfónica, de cámara y de congresos estén a una distancia mínima «de cien metros» del Bulevar de Euskal Herria, por donde pasará el ferrocarril soterrado. Y todo ello a pesar de que Yasuhisa Toyota restó importancia a esta cuestión en su primera visita a Vitoria, en la que explicó que había trabajado en un auditorio de Tokio que no tenía ninguna afección de sonido, pese a que estaba «a 70 centímetros» de un túnel por el que pasaba el metro.
«Atmósfera»
El resto de aspectos que puntuarán en el concurso aparecen menos detallados, aunque el Ayuntamiento fija sus preferencias con claridad. Por ejemplo, especifica que la excelencia acústica debe estar «en el escalón internacional más alto», ya que los espectadores disfrutarán «de una óptima atmósfera emocional».
De forma paralela, el pliego solicita que las firmas planteen proyectos «de alto interés arquitectónico». No detalla más, lo que da absoluta libertad a las empresas para diseñar la estructura y la imagen exterior de los tres volúmenes, que estarán cubiertos por un mismo techo envolvente.
El Ayuntamiento creará una comisión externa para que tres profesionales puntúen las ofertas arquitectónicas, una de las cuales se convertirá en el 'envoltorio' del Palacio de Congresos de Lakua. Este órgano estará formado por dos arquitectos -uno nombrado por el colegio nacional que aglutina al sector y otro propuesto por las empresas que participen en el concurso- y por un representante del Ayuntamiento. La empresa elegida también realizará la dirección de obra del proyecto cuando Vitoria adjudique la construcción del complejo.
El concurso estará abierto a cualquier arquitecto del mundo, pero establece unos límites claros. Por ejemplo, los que se presenten -ya sean de un mismo equipo o en unión temporal de empresas- deben haber firmado «conjuntamente» proyectos constructivos -excluidas viviendas y centros comerciales- valorados en 30 millones de euros. Si no es así, alguno de esos edificios debe alcanzar un coste de 5 millones.
Este periódico pudo comprobar ayer el malestar de varios arquitectos locales tras conocer estos requisitos. A su juicio, «casi todos los profesionales de Álava» se quedarán fuera porque «no es tan fácil» firmar proyectos de esas cuantías. «Bastan dos ejemplos: el centro Ataria costó 4,5 millones y los frontones de Lakua, poco más de un millón», criticó uno de ellos.
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