Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Cultura

KARRA ELEJALDE ACTOR

El intérprete vitoriano, protagonista de 'Los cronocrímenes', prepara dos montajes teatrales, uno con Ramón Barea y otro con Salvador Collado
09.07.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
«He aprendido mucho más de las películas malas que de las buenas»
A Karra le apasiona actuar y también le gusta pintar. / EL CORREO
Es, por encima de todo, un actor. Vive entregado en cuerpo y alma a una profesión que adora. Le gusta encarar retos nuevos, pintar, ser leal a sus amigos e ir de duro por la vida, aunque quienes le conocen saben que no es tan fiero el león como lo pintan. Su último trabajo en la gran pantalla, 'Los cronocrímenes', de Nacho Vigalondo, le ha supuesto un desafío que ha resuelto con brillantez. Los viajes en el tiempo no le van en la vida real, está bien como está. Tiene buenos amigos y eso es lo importante.
-Viajar en el tiempo no le va. Usted, dar un paso atrás, sólo para coger impulso, ¿no?
-No, no viajaría ni cambiaría nada por si acaso. Me siento un hombre afortunado tal y como estoy. Imagine que voy hacia atrás en el tiempo para ganar la lotería y me hago millonario, pero se mueren todos mis amigos. No, no merece la pena.
-¿Hay vida después de Vigalondo?
-Tengo un proyecto de teatro para septiembre con Ramón Barea en el Teatro Arriaga, a ver si sale, y tengo otro montaje con Salvador Collado para Madrid. En cine, ahora comienzo a rodar una película que se llama 'Extrañamente íntimos' y que dirige Rubén Alonso. Y, entre medias, escenifico lecturas de relatos de Panero, Cortázar, Benedetti y autores así. El año pasado recitaba poesías y este año toca relatos cortos.
-Tiene pinta de que disfruta mucho con esto último...
-¡Mucho! Me voy con los músicos a mi aire y lo pasamos muy bien.
-¿Es usted buen lector?
-Sí, lo soy. Me gustan muchos autores, desde Bukovsky a Hemingway pasando por todos los demás. No me centro sólo en un género o unos autores, voy variando. También tengo antologías enteras sobre leyendas o relatos de miedo, y me gustan mucho. Me gusta más leer un relato de miedo que ver una película de terror. Es mucho más acojonante.
-Y al actor, ¿le gusta más un género que otro o le da igual?
--Supongo que habrá de todo. A mí me gusta mucho interpretar comedias, pero también me atrae dar vida a canallas, quizá porque los buenos son más sosos, más planos. Si te pones a pensar en personajes bonitos, de esos que hace Robert De Niro, siempre son puñeteros, malos o tienen algo tenebroso. Me gusta más hacer malos que buenos.
-¿Hay algún personaje que recuerdes de forma especial?
-Sí, claro. El que hago ahora en 'Los cronocrímenes', el Ismael de 'La madre muerta' y el yonqui de 'Salto al vacío'. Son personajes especiales a los que les coges cariño. También el taxista de 'La ardilla roja'.
-¿Se aprende algo de las películas malas?
-Siempre digo que cuando una cosa está bien hecha no sé por qué está bien hecha. Sin embargo, cuando está mal hecha, sé el por qué. Yo no sé de qué actor bueno he aprendido, supongo que de muchos porque como somos esponjas, aunque sea inconscientemente, te quedas con algo. Pero sí sé que de los malos he aprendido mucho. Dices: '¡Ostia, eso así yo no lo haría nunca!'. Por lo tanto, he aprendido mucho más de las películas malas que de las buenas.
El vértigo del teatro
-¿Dirigir le enseñó a actuar?
-Claro. Porque estás dirigiendo y, como actor que eres, ves que una persona está teniendo un problema que tú ya sufriste antes. Y, del mismo modo, te enfrentas a conflictos que nunca tuviste. Y cuando el actor lo resuelve, tú ya sabes cómo hacerlo si te pasa alguna vez.
-Pero dirigir cine no le dejó buen sabor de boca...
-El cine no, porque requiere mucho tiempo y sufres demasiado. No me han quedado ganas de dirigir películas.
-La crisis que estamos sufriendo, ¿cómo afecta a los artistas?
-Pues acabará de noquearnos y machacarnos.
-Los políticos, ¿ayudan o perjudican al cine español?
-Ni ayudan ni perjudican, se la sopla el cine español. Lo que sí hacen es ignorar sistemáticamente la realidad sociocultural de Euskalherria. Me da igual quién mande: el PNV, el PP, el PSE... ¿Dónde viven Imanol Uribe, Montxo Armendariz, Alex de la Iglesia, Julio Medem...? ¿Dónde vivimos todos? Es una gran diáspora. Y de todos estos, ¿a cuántos nos han ayudado y cuánto nos han dado? No, es todo harrijasotsailes, pelotaris... y con eso ya tenemos suficiente. Esa es la cultura del Gobierno vasco.
-Pero a usted, ¿qué es lo que le enamora de su profesión?
-Muchas cosas. En el teatro, ese vértigo de salir la primera vez. Es algo que lo odias y lo quieres. Combina el miedo y la pasión.
-¿Sigue poniéndose nervioso antes de salir al escenario?
-Sí, sí, claro. Incluso aunque haya hecho 80 funciones, pero ya ni le cuento lo que son los estrenos. Esta profesión tiene muchas cosas buenas. Primero que no hay jefe, el jefe soy yo. Es una profesión que te obliga a irte superando día a día. Y me parece apasionante crear personajes, inventar vivencias... Y después, pintar.
-¿También le gusta la pintura?
-Más pintar que escribir. Siempre he estado con pintores vitorianos como Julio Torrecilla, Santos, Carmelo Ortiz de Elguea... He pintado en sus estudios. Estudié un año en la Escuela de Artes y Oficios y me marché porque no me dejaban pintar. Todo el día con el lápiz y la puta escayola.
-Oiga, ¿se arrepiente de algo en esta vida?
-Me arrepiento de no haber sabido buscarme la vida para evitar el Servicio Militar. Muchos de mis amigos lo consiguieron, pero yo no vi el modo de hacerlo. Mira que he sido listo para otras cosas, pero no supe hacerlo.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS