La junta de portavoces del Ayuntamiento de Vitoria acordó ayer por unanimidad conceder la Medalla de Oro de la ciudad a Amelia Baldeón, actual directora del Museo de Arqueología, y al lingüista fallecido en abril, Henrike Knörr, a título póstumo. A los dos les une su decidida defensa del patrimonio cultural vitoriano y alavés y su puesta en valor. La arqueóloga ha sido propuesta por el PNV, convirtiéndose en la primera mujer que recibe el galardón, mientras que la candidatura de Knörr ha sido del propio alcalde, Patxi Lazcoz.
Amelia Baldeón (Vitoria, 1950), doctora en Historia por Deusto, tiene una larguísima trayectoria como profesora universitaria y directora o colaboradora de una veintena de excavaciones. Desde 1978 es la máxima responsable del Museo de Arqueología de Álava, el único existente en el País Vasco. También ha dirigido una veintena de exposiciones y ha escrito 50 publicaciones, además de participar en un sinfín de congresos y cursos como ponente.
Tras recibir la noticia de su nombramiento, se mostró «feliz y muy emocionada en lo personal y en lo que significa para la arqueología puesto que es una disciplina que se encuentra en «un momento espectacular». A su juicio, «el reconocimiento es también a un equipo, a todos los profesionales y a la excitante etapa que se abre con el nuevo museo, que es un edificio que va a colocar a Vitoria y Álava en la excelencia, por su concepción, por su rigor, su estética, su tecnología y la modernidad de su propuesta». La arqueóloga destacó que el futuro centro «permitirá multiplicar por cuatro lo que ahora tenemos expuesto. Además, podremos contemplar materiales de La Hoya, de Aldayeta, Mariturri o Iruña nunca vistos. Será una sorpresa», enfatizó.
«Tenemos de todo»
Según Amelia Baldeón, «tenemos la suerte de ser una tierra de tránsito y de asentamiento desde los orígenes. Así que en los yacimientos ha salido de todo y de todas las épocas, tanto en la prehistoria como en la historia».
Uno de los aspectos que destacó ayer el PNV, partido que le ha propuesto para recibir la Medalla de Oro de Vitoria es «la ilusión y el entusiasmo con los que ha acometido cada uno de los objetivos que se ha marcado en su carrera». De hecho, el actual museo de la calle Chiquita es un referente para todos los arqueólogos. «Pretendo que todos se encuentren a gusto, con un respeto absoluto al trabajo de cada uno. Eso también se verá en el nuevo centro, en el que llevamos trabajando dos años», añadió.
«Un hombre generoso»
Por su parte, Txari Santiago, la viuda de Henrike Knörr, recibió «muy contenta» la noticia de la distinción del filólogo, polígrafo vasco, académico de la lengua vasca y profesor de universidad con la máxima condecoración de la ciudad. «Creo que es el mejor momento porque el olvido es algo natural. Mis hijos y yo estamos agradecidos. Hasta ahora ha recibido homenajes de las instituciones en las que trabajó. Éste es el de su ciudad. Estoy segura de que si estuviera aún con nosotros, él no lo habría aceptado porque no los quería para él».
Henrike Knörr (Tarragona, 1947), vasquista y republicano, siempre estuvo pendiente de que todo el que hubiera hecho algo por la cultura vasca, en general, y la vitoriana y alavesa en particular, aunque fuera un desconocido, «tuviera su homenaje, su aniversario o su reconocimiento público», recuerda su viuda. «Que le toque a él está bien. Era un hombre generoso, inquieto, curioso, que no sabía decir que no cuando le pedían un favor o le embarcaban en algún proyecto», añadió Txari Santiago. .