La apuesta de José Luis Rodríguez Zapatero por renovar en más de un cincuenta por ciento la nueva ejecutiva federal es especialmente significativa si se tiene en cuenta lo complicado que resulta cuadrar nombramientos. El secretario general del PSOE no cerró la lista definitiva hasta ya entrada la madrugada, después de haber escuchado los deseos de todos los territorios.
La populosa y poderosa Andalucía tuvo que ceder puestos. Sigue siendo la más numerosa dentro de la dirección pero ya no cuenta con siete representantes, sino con seis. Aunque la reducción queda compensada por la categoría de los puestos. Cuatro son cargos ejecutivos: al margen de Manuel Chaves, María del Mar Moreno, secretaria de Relaciones Institucionales y Política Autonómica; Cándida Martínez, secretaria de Educación y Cultura; y Soledad Cabezón Ruiz, secretaria de Igualdad.
Los catalanes pierden a su líder, José Montilla, pero se quedan con dos vocalías que corresponden a la ministra de Defensa, Carme Chacón y al vicesecretario del PSC, Miquel Iceta. Hay además tres gallegos: José Blanco, la portavoz del Senado, Carmen Silva, y el alcalde de Santiago, Xosé Sánchez Bugallo, aunque sólo este último es un hombre de Emilio Pérez Touriño. Los socialistas valencianos están representados por Leire Pajín e Inmaculada Rodríguez-Piñero y de Baleares entra la presidenta del Consejo Insular de Mallorca, Francina Armengol.
Realidad diversa
Zapatero hizo de todo esto una lectura política y lo comparó con su idea de «la España plural». «Sólo somos como somos si somos todos, si estamos y nos respetamos todos; nos lo habéis hecho saber en vuestras lenguas y también en la que es vuestra y nuestra, el castellano», les dijo. «Los españoles vuelven la espalda a aquellos que no quieren entenderlo; por eso afirmo que no estará en condiciones de gobernar España quien no entienda esta realidad diversa que representamos», subrayó en alusión a la defensa del castellano que hace el PP.
Equilibrios territoriales al margen, la renovación de caras ha sido numerosa. La menos conocida, la de la secretaria ejecutiva de Inmigración y Convivencia, la médico dominicana Bernarda Isabel Jiménez. Sólo se mantienen en sus puestos la secretaria de Política Internacional y Cooperación, Elena Valenciano y el secretario de Movimientos Sociales y Relaciones con las ONG, Pedro Zerolo. Pero otros como Alfredo Pérez Rubalcaba, Carme Chacón, Rodolfo Ares, Jesús Caldera, José Andrés Torres Mora o Álvaro Cuesta tampoco son nuevos.
Novedosa es también la estructura de la ejecutiva que se amplía a 32 miembros. Además de recuperar la vicesecretaría general para José Blanco, Zapatero ha decidido organizar el trabajo en once secretarías de área a las que se suman cinco secretarías ejecutivas de menor rango. El número de vocales 'sin cartera' queda en doce.