Apabulla con su verbo volcánico, que no es sino la forma de expresar una pasión. Leopoldo Sánchez Gil (Salamanca, 1949) dedica sus horas de labor al registro de la propiedad y las otras -más de 24 al día- a su afición por la fiesta taurina y a la presidencia del Club Cocherito de Bilbao... Y aún le queda tiempo para el fútbol.
-¿Es posible la afición sin pasión?
-Bueno, hay aficionados muy cartesianos. Pero se aburren una barbaridad. Yo no lo concebiría.
-¿Cuántas corridas ve al año?
-¿En directo? Unas veinticinco... y otras tantas en televisión.
-Para ir de feria en feria habrá que ser rico y jubilado.
-Las dos cosas, ja, ja. Hombre, hace falta tener una disponibilidad económica, aunque hay entradas baratas en todas las plazas. Y tiempo libre. Yo sigo la Semana Grande de Bilbao, la de San Sebastián, un fin de semana 'largo' en Sevilla y otro en Madrid... y lo que cae en las cercanías.
-¿La tertulia es el cuarto tercio?
-Es muy importante. Si se hace divertida, informativa, moderadamente polémica... eso acerca la Fiesta a la gente.
-Es usted un moderador inmoderado de alguna de ellas.
-Sí, un concejal de Bilbao me llamó dictador. Ahora es amigo mío.
-¿Está pidiendo el espectáculo una pareja de rivales, como Lagartijo y Frascuelo, Joselito y Belmonte...?
-¿Para qué? Las grandes figuras cobran tanto que no resulta rentable emparejarlas porque cada una de ellas llena la plaza.
-¿José Tomás es una leyenda creada por los medios?
-Al revés. Hay algunos medios que le tiran al rejo precisamente porque no se deja televisar, da pocas entrevistas; en dos palabras, no colabora. Pero con él ha vuelto la relación entre el mundo de la cultura y los toros. Boadella, Sabina... están con Tomás como cuando Ignacio Zuloaga le ponía la chaquetilla a Belmonte.
-¿Y algún día toreará victorinos?
-No creo. Pero a Paquirri, el número uno de entonces, lo mató un toro sin haberse puesto nunca delante de un victorino ni de un miura. Y a José Tomás yo le he visto armar el taco en Madrid con un toro de El Sierro que ponía los pelos de punta.
-¿Qué tienen los toros que no tenga el fútbol?
-Hay un componente de pasión y emoción común. Pero la Fiesta es también historia, raigambre, rito sacrificial para quien lo entienda. Y es arte. ¿Qué escritor, pintor, escultor... ha dedicado al fútbol las obras que se han dedicado a los toros? Y luego está, claro, que el torero se juega la vida.
-Hay quien ve los toros aquí como algo ajeno, de fuera. ¿No es el fútbol lo que hemos importado?
-Cuando el Athlétic aún balbuceaba, Cocherito llegó a Bilbao después de una campaña por México y miles de personas se echaron a la calle para recibirle en la estación. Había toros en Lekeitio, en Bermeo, en Gernika... Como explica Andrés Duque en un trabajo muy interesante, el toreo sobre los pies es vasconavarro y el toreo sobre los brazos es andaluz.
-¿Qué sentido tiene un espectáculo tan arcaico en la era de Internet?
-Tiene sentido por historia, por tradición y por preservación de una raza, el toro de lidia. Es un animal privilegiado en comparación con otros muchos. Es más, si creyera en la reencarnación, que no creo, yo querría reencarnarme en toro bravo; y si fuera posible, semental. Eso ya sería...
-¿Cómo le animaría a asistir a una corrida a alguien no aficionado?
-Le diría que es algo único y le pediría que me permitiera explicárselo. Yo a mis tres hijos los he hecho aficionados ligando la Fiesta con algo divertido, con una comida, acercándolos a una figura, enseñándoles el toro en el campo... Y hacemos lo mismo en el Cocherito. Lo que no hacen los empresarios del toro, que no invierten parte de las ganancias en fomentar ese espectáculo.
-¿Verá desaparecer la corrida?
-No creo. Pero es evidente que hay que hacer las cosas bien.
-¿No hay demasiado caradura en ese mundo?
-Sí. Hay mucho vividor. Pero lo hay en el fútbol, en el espectáculo... Donde se mueve dinero hay oportunistas.
-¿Hay que vestirse 'de fiesta' para ir los toros?
-Me gusta que sea así. Porque se va a ver y a ser visto. Acabo de estar en Medellín y el espectáculo estaba en los tendidos. En España a veces yo echo de menos eso.
-Diga la verdad: ¿le gustaría ser presidente de Vista Alegre?
-No, no, no. Lo hace muy bien mi amigo Matías González.
-Pero algún día lo dejará...
-No, de verdad, creo que me corto la coleta siendo presidente del Cocherito y lo pienso dejar en 2010.